Una opinión de David García
David García

Jauría

Jauría

10/03/2019

Bajar la guardia

Ir a ver «Jauría» tendría que ser obligatorio. Por varios motivos.

Estamos en una época de información fast-food. Leemos titulares y opiniones en negrita en Face y nos creemos informados. Nos alimentamos de titulares sonoros y somos capaces de cargarnos a dios con dos tuits.

La noticia de la violación de aquella chica en Pamplona (paso de poner el nombre o el apodo de esos mierdas) nos alimentó durante meses. Nos indignó mucho, removió al país entero y es posible hasta que «sirviera» para que algo cambiara en la mente de los jueces o en su pudor a la hora de mostrarse abiertamente fachas. Pero ya ha pasado un tiempo, ha habido más violaciones iguales o semejantes a aquella, la mentalidad de los cavernícolas sigue intacta y poco a poco, el consumismo de impactos ha dejado el camino abierto al olvido o al conformismo.

Y eso no puede ser. Si queremos, ansiamos, luchamos, buscamos la equidad, la justicia y la naturalidad no podemos olvidar ni conceder ni mijita. Si somos moradas (y lo somos, y tenemos que serlo), lo somos todos los días.

Por eso hay que ver «Jauría»; para no acostumbrarnos. «Jauría» es una burrada. Es una burrada lo que cuenta y es una burrada lo que vemos. Lo de María Hervás es una cosa que no te la crees. No se puede estar mejor, ni más, ni más implicada. Es una burra. Ya lo sabíamos, pero aquí más. Pero es que Fran Cantos, Raúl Prieto, Alex García, Ignacio Mateos y Martiño Rivas están pa darles dos hostias a cada uno. Interpretar a esos… en fin… y no caer en el esperpento o en la ridiculización es jodido. El cuerpo te pide posicionarte. Pero no hay mejor posicionamiento que mostrar. Simplemente mostrar y que ellos hablen por sí mismos. Bestiales.

Todas las decisiones de Miguel del Arco son (o parecen) impulsivas. Mi sensación es que está dirigido a golpe de impulso, con la primera energía, la del primer impulso. Eso hace que el espectáculo parezca poco meditado, muy impulsivo y primario. Pero en el buen sentido. Esta historia sin ese pulso no podría ser. Otro diez para Miguel del Arco.

 

Así que todos cagando leches a Kamikaze. Esto hay que verlo, hay que vivirlo y hay que recordarlo. No podemos bajar la guardia. Porque el tiempo le quita dimensión a todo. Y con esto no podemos dejarnos ganar terreno. Porque todo lo que no es un sí es un no. Y porque si hay simios que siguen yendo por la vida con su polla por delante, que se dediquen a intentar un bonita autofelación, a ver si con un poquito de suerte más de uno se rompe el cuello en el intento. Porque no se trata de tenerla más grande, sino mejor colocada. Y sí, señoras, todas somos moradas y esto… no hay quien lo pare. Demasiado hemos tardado.

 

Aunque hace tiempo que lo tengo algo aparcado, siempre puedes pasarte por mi blog, DESDEELPATIO y echar un ojo a mis experiencias.


Todo lo que necesitas para ir al teatro

Jauría

Jauría

En Jauría de Jordi Casanovas la dramaturgia se construye a partir de las transcripciones del juicio realizado a La Manada, construido con fragmentos de las declaraciones de acusados y denunciante publicadas en varios medios de comunicación.

Sinopsis

Una ficción documental a partir de un material muy real, demasiado real, que nos permite viajar dentro de la mente de víctima y victimarios. Un juicio en el que la denunciante es obligada a dar más detalles de su intimidad personal que los denunciados. Un caso que remueve de nuevo el concepto de masculinidad y su relación con el sexo de nuestra sociedad. Un juicio que marca un antes y un después.

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Valoración colaboradores


Valoración espectadores

  • Socorro Martínez rios
    12345

    Obra que no te deja indiferente. Maravilloso y duro trabajo de los actores que les imprimen la suficiente realidad para que te genere una lucha de sensaciones internas. Abrazo final de los actores que te hace sentir pequeñito ante el inmenso trabajo de sentimientos y trabajo interno.
    Nudo en el estómago.
    La volveré a ver seguro.

    10/03/2019
  • Arturo
    12345

    Un debate y no una obra de teatro

    Eso es lo que me encontré cuando fui a ver esta obra de docuteatro, un género que personalmente no conocía.

    Entiendo la necesidad de utilizar las transcripciones del juicio e interrogatorios del proceso de «la manada» como textos para evitar manipulaciones subjetivas que puedan adulterar el tema de fondo. No obstante esto hace que la obra carezca de la teatralidad y drama que el teatro exige.

    Personalmente esperaba una mayor tensión, angustia y drama que el que experimenté teniendo en cuenta el tema que trata. De igual forma los personajes no dejan al espectador formar su propia opinión se les dan ya mascados quienes son los malos, sevillanos violadores totalmente estereotipados y quienes la buena, joven víctima de una violación en grupo. Algo que no sale de las transcripciones, sino de la dirección artística de los personajes y de la interpretación de los actores, de las cuales sólo destacaré la de la protagonista María Hervás que fue la única que me hizo temblar.

    Es muy difícil acercarte a un ejercicio de este tipo, que trata una historia tan conocida, tratada en los medios y que ha generado tanta alarma y debate público, con una mente objetiva y libre de prejuicios. Esto mismo le escuché al director de la obra Miguel del Arco en una entrevista en el programa de “a vivir Madrid” de la Cadena Ser. Y es esto precisamente lo que siento con esta obra, me llevé la impresión de que estaba escrita más para el debate posterior y que este mismo debate sólo podía tener una dirección.

    21/04/2019

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