Si hay en el mundo alguna familia normal esa no es la familia Coleman. Pero todos sabemos que ser normal es demasiado aburrido y desde luego las cosillas de una familia normal no darían para una comedia que lleva 20 años de éxito. ¡20 años! Y además dentro y fuera de su país natal, Argentina.
Después de su adaptación en catalán ha llegado a Madrid con gran parte del elenco que ha triunfado en Buenos Aires y en muchas otras ciudades.
Lo de los Coleman es un Sálvese quién pueda contado a través de tres generaciones, un caos en equilibrio desde el minuto uno de la función. No sé cómo lo hacen pero lo que al principio parece ajeno y distante, acabas sintiéndolo como propio y familiar. Cualquiera podría formar parte de esta familia mal avenida que gira en torno a una abuela entrañable que entiende a todos y soporta a todos.
Entre el ruido y el silencio, las peleas y la ternura… los Coleman no te dejarán indiferente. Con sus rarezas, sus taras, sus particulares historias truculentas y surrealistas. En la obra está latente la precariedad, el egoísmo, las ausencias, la envidia, las heridas… pero sin caer en el drama y todo hilado a través de un humor negro que facilita una digestión muy ligera.
En resumen, La Omisión de la Familia Coleman es un auténtico drama disfrazado de comedia que te hará pasar muy buenos ratos sin dejarte un nudo en el estómago (aunque cada microhistoria podría dar pie a ello y daría para una obra de teatro). Premio especial para la abuela que, como suele ocurrir en cualquier familia, es el gran pilar que sostiene todo. ¿Qué pasaría si faltara el pilar que sostiene este castillo de naipes?
