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Retrato cruel de una familia muy normal, incapaz de comprenderse, pero que lucha por sobrevivir

La omisión de la familia Coleman

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La omisión de la familia Coleman → Teatro Infanta Isabel
05/11/2018 - Teatro Infanta Isabel

Después de dejar de lado el hecho de que me esperaba ver una obra al más puro estilo argentino, con ese tono tan peculiar y característico que tanto me gusta del teatro argentino, o la curiosa forma que tienen de construir los diálogos, tengo que reconocer que “La omisión de la familia Coleman” es una obra extraordinaria en muchos sentidos: texto, actuaciones y, sobre todo, por su contenido y su autenticidad al retratar nuestra sociedad (gente incapaz de entenderse y ayudarse los unos a los otros). La familia Coleman es Argentina, España, México, EE. UU., …, Cataluña. De hecho, Claudio Tolcachir escribe este texto justo en el momento en que en su país había “el corralito”, y es totalmente aplicable a la actualidad que estamos viviendo en Cataluña, en lo que se refiere a la incapacidad de entendernos incluso entre nosotros mismos.

La familia Coleman está llena de miembros incapaces de entenderse, porque aunque no paran de hablar, les falta hablar de todo. Tolcachir, con su texto, critica el individualismo de nuestra sociedad y la falta de empatía que existe entre los propios miembros de una comunidad, ya sea a nivel mundial, estatal o local.

Tolcachir retrata la realidad de unos personajes que pertenecen a una familia disfuncional, una familia con muchas cosas que solucionar, una familia en la que ninguno de sus miembros ocupa su verdadero rol familiar. Tolcachir nos los muestra tal y como son, sin la más mínima intención de juzgarlos. Son personajes que se relacionan entre sí de manera brusca. Gritan y no paran de hablar, pero en realidad no se dicen todo lo que deberían decirse.

El personaje principal de esta familia es la abuela; ella es el tronco que sostiene a todos sus miembros, es el punto de unión y contención de toda la familia. Su hija, Meme, es una mujer inmadura y, aunque tiene cuatro hijos, en ningún momento la vemos hacer el papel de madre. Sus cuatro hijos son fruto de dos padres diferentes. Por un lado tenemos a los gemelos Gabi y Damián , y por otro a los hermanos Marito y Verónica. Gabi es la que ocupa el papel de madre y Damián es un bala perdida que se busca la vida como puede. Marito es ese personaje que, de la misma manera que Beto “el loco” de la obra “El loco y la camisa” de Nelson Valente, parece el que no está del todo bien, pero que en realidad es el que dice todo aquello que los demás callan. Verónica se crió fuera de la familia; el padre (ausente en la obra) se la llevó con él cuando era pequeña. Ella es la mirada externa, de la misma manera que lo es Hernán.

La escenografía me ha parecido muy acertada; en ella se refleja el abandono, el caos y el desorden en el que viven los personajes de esta peculiar familia. Una familia que intenta sobrevivir dentro de su propio mundo. En ellos vemos desesperación, egoísmo, individualismo, falta de solidaridad, falta de responsabilidad, incomunicación. La omisión está en que todos saben lo que pasa, pero nadie hace nada.

¡¡¡No os la perdáis!!!

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