Los despiertos: El pulso entre el trabajo y la vida, entre dormir y estar despierto.

Los despiertos
9/05/2022

A veces se nos olvida que la vida sigue sucediendo cuando uno duerme. Y es que es precisamente mientras la mayoría descansa cuando los tres personajes de “Los despiertos” salen a trabajar limpiando las calles para conseguir que, cuando salga el sol y se acabe su jornada, se encuentre todo como nuevo. Así, cada noche, “el Finito”, “el Mediano” y “el Grande” van compartiendo entre basura y oscuridad reflexiones, conflictos y penas mientras barren la ciudad que el resto habita, la misma que no les echa en falta cuando no están trabajando. ¿Vivir para trabajar? ¿Qué hacer cuando no se trabaja? ¿Cómo se vive?

Estas son las preguntas que José Troncoso, dramaturgo y director de la obra, plantea en “Los despiertos”, acompañando al texto y a las interpretaciones de lo estrictamente necesario con una sutileza preciosa. Los pocos elementos que componen la escenografía, la bruma y el uso comedido y sugerente de la luz son suficientes para dibujar los distintos espacios por donde transita la obra, dotando todo de un aura de sueño que permite a los personajes habitar un presente suspendido en el tiempo de un reloj roto y un pasado lleno de sombras. Y es ahí donde brillan las magníficas interpretaciones de Alberto Berzal, Israel Frías y Luis Rallo, sobradas de sensibilidad y a caballo entre la Zaranda y el clown, que apuntalan una propuesta honesta, divertida y entrañable.

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