Los hombres tristes

22/10/2018

Vecinas de la guarda

Los hombres tristes es una de las alegrías que el Off madrileño me dio en la temporada pasada. Y ha vuelto a la sala La Grada en temporada limitada. Obviamente yo,  que soy tuiteatrero repetidor, fiel a mi naturaleza he acudido a revisarla en cuanto ha vuelto a la cartelera.

Los hombres tristes es una tragicomedia; un drama de hermanos con válvula de escape en clave deliciosamente cómica…  y con canciones.

La obra de Juan Jimenez Estepa presenta a  Carlos Algaba, que  interpreta a un Peter Pan cuarentón,  creador en plena crisis, abandonado de sí mismo, de su pareja y de su arte, que mira a otro lado ante la demanda de su hermana (encarnada por Elisa Berriozabal) para compartir el cuidado de un padre enfermo. Un hombre triste, un niño grande en huida, que no maneja bien las relaciones familiares, la soledad y los miedos y que cede responsabilidades a su hermana-mecenas-cuidadora- igualmente desbordada. Ambos encontrarán  algunas respuestas en la deliciosamente cuerda locura del personaje de Julia Olivares, que compone una vecina cotilla,  singular, divertida y reconciliadora, pura vida y pura alegría infantil, tan necesaria. Un personaje que parece salido de una obra de Sanzol para relajar con humor, ansiolíticos y bellísimas canciones el drama existencial de estos hermanos que afrontan una ruptura biográfica. No se la pierdan.


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Los hombres tristes

¿Cómo cuidar de nuestros padres cuando envejecen? ¿Cómo ayudarlos? ¿Cómo afecta en las relaciones fraternales que esto suceda? Esta pregunta constituyó el punto de arranque para escribir la obra de teatro Los hombres tristes.

SINOPSIS

Como personajes para desarrollar un punto de partida argumental un padre anciano que vive solo en el campo ausente de escena y sus dos hijos Silvia y Sergio que viven sus vidas lejos, en una gran ciudad. Poco a poco, conforme la idea tomaba forma con los primeros diálogos, cobró importancia otra cuestión: si no sabemos cuidar de nuestros padres, ¿no será porque tampoco sabemos cuidar de nosotros mismos?

Acompañando a estos dos hermanos surgió como personaje una vecina joven, cotilla y llena de imaginación, y con ella, la historia se llena de humor. Estos tres personajes me hicieron unas últimas preguntas: ¿Hay algún modo de superar la falta de soluciones ante ciertos problemas a los que nos enfrenta la vida? ¿Cómo recuperar esa mirada infantil que en otros tiempos nos ayudaba a hacerlo?

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