Asistir por primera vez a Luces de Bohemia en el Teatro Español es adentrarse en un Madrid deformado y brillante, donde cada personaje parece sostener un espejo que nos devuelve una versión exagerada y, a veces dolorosamente real, de la sociedad de la época. En esta producción, el elenco consigue que el esperpento de Valle-Inclán respire con naturalidad, sin perder su filo crítico. Desde el primer minuto, la química entre sus intérpretes atrapa, gracias a un ritmo muy medido y a una entrega artística que hace que incluso los momentos más grotescos resulten verosímiles.
El poeta Max Estrella de Ginés García Millán es, sin duda, el corazón del montaje. El actor, magistral en todos y cada uno de los momentos de la obra, da vida al poeta lúcido y quebrado, con una mezcla perfecta de sátira y fragilidad. Su voz, su presencia y la forma en que encarna la desesperanza del personaje llenan el escenario con una intensidad sostenida, pasando del llanto a la risa en cuestión de segundos.
A su lado, Don Latino de Hispalis, interpretado por Antonio Molero, funciona como un contrapunto perfecto; pícaro, oportunista y profundamente humano, lleno de bondades y mezquindad. Molero logra un equilibrio admirable entre humor y desgarro, aportando una energía que realza la ambigua relación entre ambos.
El vestuario y la iluminación son dos pilares esenciales de esta propuesta. El vestuario, fiel a la época, cuenta con guiños estéticos caricaturescos y tintes melancólicos que potencian la soledad del artista. La iluminación es utilizada de manera magistral, creando sombras que deforman a los actores en tiempo real y que aporta fuerza al dramatismo y crítica de los personajes.
La puesta en escena, que combina humor, crítica y emoción, aprovecha el espacio del Teatro Español, permitiendo transiciones fluidas entre calles, tabernas, despachos y umbrales urbanos. La música, utilizada de manera contenida pero precisa, añade matices de ironía o melancolía en los momentos justos. El resto del reparto acompaña con solidez a los dos protagonistas, contribuyendo a que el universo esperpéntico cobre vida en toda su diversidad.
En conjunto, Luces de Bohemia ofrece una experiencia teatral accesible y vibrante para quienes nos acercamos por primera vez a la obra con una función cuidada y potente.
