Anoche asistí a Bon Voyage en el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío, un espectáculo que convierte algo tan común y a veces tan poco inspirador como la espera en un aeropuerto en el centro de una propuesta escénica cercana, irónica y muy humana. La acción se sitúa en una sala de espera, junto a la puerta de embarque. Allí encontramos a los músicos: violines, viola, violonchelos y contrabajo, que esperan iniciar su viaje, como espera cualquier otro pasajero; matando el tiempo, soñando despiertos, desesperándose cuando el vuelo se retrasa. Este punto de partida es uno de los grandes aciertos del espectáculo, porque conecta de inmediato con el público. A lo largo de la función se van sucediendo situaciones muy reconocibles […]