Asistir a Regreso a los 90’s. La música de nuestras vidas es, ante todo, una experiencia emocional pensada para el recuerdo, más que una obra teatral al uso con un argumento definido. Es un recorrido sensorial por una década que marcó profundamente a varias generaciones, apostando por la nostalgia como eje conductor, proponiendo un viaje directo a los recuerdos a través de la música que sonaba en los radiocasetes y en las primeras cadenas de música.
Uno de los grandes aciertos llega incluso antes de que comience la función, con un espacio previo cuidadosamente ambientado como un pub de los años 90, creando desde el primer momento una atmósfera envolvente. Los elementos elegidos; máquinas recreativas, futbolín, un DJ que pincha música de la época …consiguen trasladarte a esas tardes- noches de sábado. Para mí, uno de los detalles más llamativos fue el gran cartel de bebidas y chupitos de entonces, con sus precios indicados tanto en euros como en pesetas, recordando sus sabores y tomando verdadera conciencia del paso del tiempo y de cómo han evolucionado ¡y aumentado! los precios desde entonces.
Ya en la sala, el espectáculo se presenta con una puesta en escena sencilla: cuatro intérpretes sobre el escenario, sin acompañamiento de música en directo ni cuerpo de baile, apoyados fundamentalmente en el juego de iluminación, efectos de humo y una escenografía mínima en la que destacan unos grandes ventiladores al fondo.
La estructura del espectáculo se construye como una sucesión de temas musicales que recorren la evolución de los años 90, desde los inicios más pop hasta los sonidos más electrónicos de finales de la década. Se alternan canciones nacionales e internacionales que formaron parte del imaginario colectivo, aquellas que sonaban de manera casi continua en nuestras casas, pubs y discotecas.
Este planteamiento se sostiene en la capacidad del público para reconocer cada tema y dejarse llevar por la memoria, aunque eché en falta un formato más participativo. El reconocer las canciones invita casi de forma espontánea a la interacción y al movimiento y, sin embargo, la propuesta se mantiene en un formato más cercano al concierto tradicional, donde el público permanece mayoritariamente sentado.
En conjunto, Regreso a los 90’s se presenta como una propuesta sencilla en su planteamiento, pero eficaz en su intención principal: hacer disfrutar, reconocer y revivir. Es una experiencia pensada para dejarse llevar y conectar a través de la memoria musical compartida y reencontrarse, durante un rato, con las canciones que marcaron toda una época y que aún hoy forman parte de nuestra memoria colectiva.
