Todo lo que somos por no ser nosotrxs mismxs, todos los lugares a los que vamos y permanecemos por no volver a casa. Esto es lo que descubrimos en Odysseia, a través de los personajes de Ulises y Penélope, encarnados por Iñigo Moro y Mikel Arostegui, que se transforman y pasan con total maestría por diferentes códigos interpretativos. El teatro como máscara, para no afrontarnos a nosotrxs mismxs. Una dualidad que guardamos como quien espera a algo constantemente, como Penélope en la orilla, y un Ulises siempre queriendo ser algo más, algo más que un nombre. Los dos actores navegan juntos en la epicidad y la comedia, como uno solo y a vez remando en contra del otro.
La plástica y los colores de la obra, genera una atmósfera muy especial que conjuga un espacio escénico evocador, sencillo y efectivo, con ese faro como protagonista llamándonos para volver a casa. El vestuario transformador y disparador para nuevas escenas, eventos y casualidades y la iluminación como parte del juego al servicio de la escena.
Si quieren encontrarse durante un rato en el mar de dudas para saber quienes somos y esperar a averiguarlo, vayan a Odysseia.