Noche de estreno con famoseo y photocall. Si le añadimos la entidad de los protagonistas y de los cameos, no doy pistas, está claro de que es una obra pensada para estar en cartelera mucho tiempo. Y lo conseguirá, al final los nombres llaman y el título en sí mismo ya es un reclamo, el primer acierto de Javier Veiga. El primero de muchos, como por ejemplo haber decidido interpretar él su propia obra y haberse hecho acompañar por Marta Hazas. No voy a decir que sean interpretaciones de premios Max, creo que deberían pulir algunos detalles, a veces falta ritmo en las conversaciones y suenan más forzadas de lo deseable, pero la química entre los dos actores es innegable. Seguro que de los fallos se han dado cuenta, y los pulirán en las siguientes representaciones. Para eso están las primera funciones, y más aun si son casi entre amiguetes.
Diversión y mensaje, con toque de drama de comedia romántica. Risas, muchas, con una pequeña dosis de gracias previsibles, por otra parte inevitables cuando se tratan temas concretos. Y aunque se habla de varias cosas, el nudo gordiano va de la infelicidad del matrimonio provocada por la incomunicación. Con un culpable claro: los móviles y las redes sociales. Una buena excusa para reflexionar sobre el fracaso de pareja, y sobre el aislamiento al que en ocasiones nos llevan las nuevas tecnologías. Y desde luego un pretexto perfecto para hacer reír al público y hasta en ocasiones ponerle sentimentaloide. Pero siento no estar de acuerdo. Echarle la culpa a los teléfonos móviles de las rupturas sería como echarle la culpa a los coches de los accidentes de tráfico. ¿O es que hace veinte años la gente no se divorciaba? ¿Habéis visto muchos tener a vuestros padres o abuelos conversaciones de más de diez minutos?
En cualquier caso es una comedia muy recomendable. Fácil de entender, con bastantes toques de ironía, y emotiva por momentos. Muy digerible, que al final es lo que se busca cuando se quiere tener éxito. Y lo va a tener, aunque sea sólo por la curiosidad de saber de quienes son los cameos. Eso sí, un par o tres y digitales, grabaciones previas que servirán para toda la temporada. Después de todo Javier Veiga no es Santiago Segura.
