ENTREVISTA

Ana Morgade: «Queremos abrir el melón del adulto joven y lo perdido que se encuentra»

Impromadrid estrena 'Porvenir' en el Teatro Quique San Francisco, una obra en la que cuatro amigos, azuzados por la diosa de la fortuna, se preguntan cómo quieren vivir la madurez

Amanda HC
Impromadrid estrena en el Teatro Quique San Francisco la obra 'Porvenir'

La cómica Ana Morgade encarna a la diosa de la fortuna en ‘Porvenir’ de Impromadrid.

“Tengo 35 años y estoy buscando trabajo de au pair”, dice uno de los personajes de Porvenir. La compañía Impromadrid estrena esta obra que, del 28 de octubre al 26 de noviembre, se podrá disfrutar en el Teatro Quique San Francisco. La protagonista se siente enfadada y dolorida por la vida que lleva y quiere cambiarla, pero, ¿cómo hacerlo realidad? Un grupo de amigos de diferentes profesiones y cualidades tienen quizás la ayuda que necesita. Ayuda que, casualmente, se hará extensiva al resto.

Impromadrid, compañía especializada en improvisación teatral, lleva 20 años en acción. Por esas mismas fechas, Ana Morgade ya era su amiga y compañera de batallas escénicas. Confiesa haberse enganchado al mundo de la interpretación “gracias al talento que tenían y tienen”, razón por la que han seguido colaborando desde entonces.

Teatro Madrid ha hablado con la popular cómica sobre cómo ha llegado a encarnar a la diosa Fortuna y del proceso de creación de un montaje que destaca en la trayectoria de este equipo de manera especial. La pieza tiene una dramaturgia fija creada por Ignacio López, quien también sube al escenario junto a Paloma Córdoba, Borja Cortés e Ignacio Soriano. “Partimos de un proceso de improvisación, en el que nos dimos cuenta de que habíamos dado con un tema del que nos apetecía hablar, y abrir el melón del porvenir del adulto joven y de lo perdido que se encuentra. Por esa razón, los textos son muy personales y las vivencias muy reales”, explica.

Impromadrid estrena en el Teatro Quique San Francisco la obra 'Porvenir'

‘Porvenir’ cuenta la historia en común de un cirujano, un profesor universitario, un jefe de prensa de un partido político y una publicista.

TEATRO MADRID: ¿Desde dónde conocemos a tu personaje, qué lugar ocupa en esta historia?

Ana Morgade: Porvenir es el personaje que juega con los demás, a quienes intenta invitar a algo que nos cuesta bastante en la vida: hacer y poner en acción. Con esto me identifico al 100% porque, en general, somos mucho de cacarear y poco de hacer. En esta historia, cada personaje tiene muy claro lo que tiene que hacer, incluso lo que se debe hacer en el mundo, pero luego en los actos no se consigue. Y esa es la invitación que recibirá el público, además del optimismo que hay en la obra y de la aceptación de estar bien con la sensación de estar perdido o en contradicción, pero de preguntarte a la vez qué hacemos si queremos cambiar algo.

T. M. Un cirujano, un profesor universitario, un jefe de prensa de un partido político y una publicista. ¿De qué manera son relevantes estas profesiones?

A. M. Hemos intentado juntar zonas que nos parecían importantes de cara a la idea del trabajo. La docencia, la sanidad, la política y la prensa están reflejadas en los tres primeros y, en el caso de la publicista, como su deseo es ser escritora, encarna lo artístico. Al mismo tiempo, es a ella a la que peor le va.

T. M. ¿Sobre qué edad o circunstancias ocurre esa madurez de la que habláis?

A. M. Depende de a quién le preguntes, ya que hay gente de 50 años que parece que tiene 10. Lo que planteamos es que las generaciones anteriores a nosotras tenían un plan superbién trazado y pasaban muy rápido de ser un crío a un adulto. De pronto, con veintipocos años, la gente ya tenía casa, hijos, trabajo fijo… y había una sensación de que los senderos del porvenir estaban muy bien marcados. Yo siento que, ahora, hay un descampado lleno de personas corriendo en todas direcciones, entre 20 y 50 años, que tenían que tener casa, trabajo, familia, un futuro claro, una trayectoria… y no tienen nada de eso. Pero también hay un despelote social en el que nos podemos mirar a los ojos y sentir consuelo porque todos estamos igual de perdidos. Lo que intentamos, por tanto, es zambullirnos en todo eso, con preguntas que te haces en solitario. La obra no te va a decir lo que tienes que hacer. Lo que sí es cierto es que la intuición que tenemos es que la respuesta no viene de estar solos. 

T. M. Supongo que también la amistad tiene un peso importante. ¿Qué papel juega el hecho de que sean amigos?

A. M. Hemos querido representar una pandilla que podría tener todo el mundo, con gente que conoces desde pequeños, en la que va tirando cada uno por su lado y con la que llega un momento en el que, reunidos, te preguntas cómo se ha juntado ese grupo. Son esos los momentos para revalidar amistades o reformularlas porque entiendes que ya no sois la panda de críos y crías que decidieron ser amigos de por vida, pero a la vez, hay un afecto que quieres seguir manteniendo y te preguntas cómo y desde dónde.

Impromadrid estrena en el Teatro Quique San Francisco la obra 'Porvenir'

‘Porvenir’ surgió de ensayos improvisados, pero tiene un texto fijo de Ignacio López.

T. M. Una frase destacada del montaje es «Nos debatimos entre la melancolía y el porvenir». ¿Saldremos del teatro eligiendo una opción o dirías que hay un equilibrio?

A. M. Necesitamos la reflexión porque no nos gusta dar lecciones y creo que el teatro está más para hacer preguntas que para contestarlas. Nos gustaría que la gente saliera charlando o tratando de desentrañar lo que les ha movido. Digamos que hemos intentamos encender un montón de luces y lo que haces tú con ellas es cosa tuya. Todos hemos pasado por cosas y cuando nos sentamos a hablarlo y a compartirlo, que es para mí lo que hace el teatro, de pronto nos volvemos más sabios solamente por lo que ya han aprendido los demás.

T. M. Me llamó muchísimo la atención el vestuario que lleváis y en el que estás, literalmente, inmersa tú, en concreto.

A. M. Es un vestuario maravilloso de varios metros de longitud por cada lado, que ha diseñado Tatiana de Sarabia. Da un empaque increíble. Como actriz, es muy difícil creerte una diosa en escena, pero con un traje así… ¡más quisiera Beyoncé! Además, la escenografía también tiene que ver con las cuerdas como sistema venoso, como medio neuronal, que conecta todo. Se trata de no estar solo.

T. M. ¿Y qué me cuentas de la música?

A. M. En los ensayos, y a partir de la improvisación, apareció la necesidad de entrar en el código musical. Nos venimos un poquito arriba y… tendrá que descubrirlo la gente.

Impromadrid estrena en el Teatro Quique San Francisco la obra 'Porvenir'

Los personajes perfilados por Impromadrid se debaten entre la melancolía y el porvenir.

T. M. La diosa romana Fortuna era la personificación de la suerte o el azar. ¿En qué te gustaría tener más suerte y qué no dejarías al azar?

A. M. Le pido suerte al trabajo porque es verdad que la constancia y el talento hacen mucho, pero en nuestra profesión el factor suerte está muy presente, es un aderezo que nos viene muy bien. Hay mucha gente que se lo merece y no llega nunca donde debería. Por otro lado, soy bastante partidaria de lo errático y me gusta dejar al azar bastantes cosas porque cuanto más me organizo, peor me sale todo. No hay que dejar al azar la declaración de la renta, por ejemplo, porque no va a salir bien. Pero en todo lo demás, un poquito de caos es interesante.

T. M. ¿Qué significa ‘el porvenir’ para ti y Porvenir, esta obra, en tu carrera?

A. M. Porvenir como proyecto es una oportunidad para hacer lo que me gusta, que es subirme a las tablas y hacer ficción. Me hace mucha ilusión volver a hacer una obra de texto porque hacía unos tres años que no lo hacía y me encanta. Además, me gusta mucho esa parte de redescubrir, de volver al mismo sitio, pero encontrándome matices nuevos. Me parece un trabajo muy bonito y hacerlo con Impromadrid es trabajar con amigos. Para hablarte del porvenir en mi vida, suelo poner un ejemplo con el que me identifico bastante, y es que soy el barrendero amigo de Momo: miro el escalón siguiente y me conformo con barrer ese y, cuando me doy cuenta, me he hecho una escalera entera.

T. M. ¿Qué le pedirías a la diosa Fortuna?

A. M. De momento, que me quede como estoy. Compraría el boleto de lotería que me asegurara que no me quitan ni me tocan nada.

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