El arte siempre se abre paso en los momentos más aciagos de la historia. En medio de los momentos sociales y políticos más complejos han nacido manifestaciones artísticas interesantes. En la Edad de Plata también sucedió. En España perdimos en ese lapso algunas de las más grandes figuras intelectuales que teníamos. Artistas y creadores que tuvieron que marcharse por unas y otras razones y que desarrollaron su trayectoria fuera de nuestras fronteras y lo hicieron – además- condicionados por la situación internacional.

El equipo artístico de la producción ‘La Edad de Plata’. Foto de Gemma Escribano.
Esa disgregación y fuga de talento es esencia de la producción La Edad de Plata que podremos ver en el Teatro de la Zarzuela desde el 24 de enero hasta el 1 de febrero. El montaje nos trae un homenaje y recuerdo a esos nombres – o mejor dicho, a parte de ellos – que conformaron ese grupo de intelectuales de máximo nivel. Se trata de una producción de la Ópera de Oviedo y el Teatro Cervantes de Málaga con la dirección de escena y dramaturgia de Paco López y la dirección musical de Álvaro Albiach.
La Edad de Plata “no es un programa doble” como destaca la directora del Teatro de la Zarzuela, Isamay Benavente. Eso sí, este espectáculo contiene dos obras maestras. En la dramaturgia de Paco López podremos ver dos títulos de la lírica española: Goyescas de Enrique Granados y El Retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla. Ninguno de los dos se pudo estrenar en España. Goyescas fue la única ópera española que se estrenó en el Metropolitan de Nueva York; la ópera de Falla debutó en formato escénico en 1926 en el palacio de la princesa de Polignac en París.
“Sólo la cultura nos salva -o nos redime- de la barbarie”
Paco López, director de escena y dramaturgo de La Edad de Plata
La cultura frente a la barbarie
El arte siempre encuentra el camino porque, como nos recuerda el director de escena de esta producción, “sólo la cultura nos salva -o nos redime- de la barbarie”. Puede resultar curioso que este periodo tan convulso a nivel nacional e internacional y con la guerra, la muerte y la inestabilidad económica y social como caldo de cultivo sea, se desarrolle “un momento de apuesta por la vida y el arte”.
Estas dos obras -que no tienen nada que ver a priori– sí tienen algunos puntos de confluencia de los que Paco López se sirve en la dramaturgia: los dos compositores estrenaron sus obras escénicas fuera de España, ambos títulos se refieren al arte y no a la realidad y, por último, el marco social e histórico influye en los dos músicos. “Yo quería hablarles de un marco histórico que condiciona las obras y también la vida de ambos creadores” engarzando estas dos obras y trayendo al público del Teatro de la Zarzuela la grandeza que tuvo la cultura española en los años 20 y en los años 30 del siglo pasado.

Paco López es el director de escena y el creador de la dramaturgia de ‘La Edad de Plata’. Foto de Gemma Escribano.
En esta La Edad de Plata todo ocurre en París, capital cultural y artística por excelencia en este momento histórico. El lugar concreto al que remite Paco López es la casa del pintor Ignacio Zuloaga que es nexo de unión entre Granados y Falla (ya que fueron grandes amigos) y cuya casa, además, fue “el centro de recepción de aquellos jóvenes españoles que iban llegando” a la capital francesa. Un espacio que también es “arte sobre arte” y sirve para presentar Goyescas y El retablo de Maese Pedro a una serie de invitados que irán discurriendo por el escenario. Esos invitados son parte de esa generación desmembrada y perdida de grandes intelectuales y artistas.
De alguna manera, como explica Paco López sobre su creación, Falla y Granados “persiguen la España esencial y creen encontrarla en las recreaciones de los grandes pintores, escritores y músicos de antaño”.

El director musical de ‘La Edad de Plata’, Álvaro Albiach (en el centro). Foto de Gemma Escribano.
Dos óperas de distinta naturaleza
El director musical también destaca la muy diferente naturaleza de ambos títulos. Explica Albiach que El Retablo no está pensada para ser representada, sino para marionetas, lo que aporta musicalmente unas características muy concretas como una orquesta pequeña y sólo tres cantantes. En esta partitura Manuel de Falla realizó una exhaustiva investigación sobre la música que se hacía en los siglos XVI y XVII en España y todas sus indicaciones están descritas “completamente al detalle, todo está especificado”.
En el caso de Goyescas, que nace de la suite para piano, pasa lo contrario a los detalles escritos por Falla ya que, entre otras cosas, Granados “no tuvo la oportunidad de poder revisar la partitura porque a su vuelta murió”, explicaba a los medios el director musical de esta producción. Albiach destaca que es “un contraste estupendo dentro de una producción muy atractiva bajo un punto de vista musical”.
«Un contraste estupendo dentro de una producción muy atractiva bajo un punto de vista musical”
Álvaro Albiach, director musical de La Edad de Plata
El fallecimiento de Enrique Granados es además un capítulo desafortunado relacionado con este título. Tras el estreno en el Met la popularidad del título y del compositor creció hasta el punto de que el presidente Wilson le invitó a la Casa Blanca y tuvo que posponer su regreso a España unos días, con cambio de ruta y embarcando en un transbordador de bandera francesa. Advertido por el embajador de España en Estados Unidos del peligro que suponía embarcar en una nave con bandera de un país beligerante en la I Guerra Mundial, intentó sin éxito cambiar sus billetes de vuelta a España. No pudo hacerlo y la prisa por regresar hizo que optara por seguir esa nueva ruta. El barco fue torpedeado por un submarino alemán. Al parecer Granados fue rescatado pero se lanzó al mar al ver a su esposa entre las olas para intentar salvarla pero ambos murieron.
Reparto, coro y danza: actores de una producción singular
El elenco seleccionado para esta producción cuenta con intérpretes que ha sido seleccionados con extremado mimo para La Edad de Plata. En Goyescas, las sopranos Raquel Lojendio y Mónica Conesa harán el rol de Rosario en Goyescas. Veremos a los tenores Alejandro Roy y Enrique Ferrer como Fernando, al barítono César Sanmartín como Paquiro y a Mónica Redondo en el papel de Pepa. Para El retablo de Maese Pedro Gerardo Bullón interpretará a Don Quijote, Pablo García-López será el Maese Pedro y Lidia Vinyes-Curtis hará el Trujamán.

De izquierda a derecha Mónica Redondo, Enrique Ferrer, Mónica Conesa, Alejandro Roy y Raquel Lojendio.
El maestro Albiach destaca sobre Goyescas la parte del coro por ser una “parte complejísima”. Ya que cuando interviene el coro normalmente lo hace diciendo el mismo texto pero en Goyescas es al revés porque tiene “escritas a cuatro líneas de texto dentro de la misma intervención del coro”.
«La danza tiene aquí un espacio especial, es otra voz, otro instrumento que va conversando con las solitas y los solistas” Olga Pericet, coreógrafa de La Edad de Plata
Esta producción cuenta también con la danza como un elemento clave en la historia que nos acerca Paco López. La encargada de dirigir la coreografía es la cordobesa Olga Pericet, Premio Nacional de Danza en 2018 y una de las figuras más renovadoras de la escena flamenca. La danza -nos dice- “no está de adorno y conversa muy bien con la ópera de Granados y de Falla y cuenta esa doble línea sociocultural en la que estamos enfocando esta obra”. Asegura Pericet que “la danza tiene aquí un espacio especial, es otra voz, otro instrumento que va conversando con las solitas y los solistas”.
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