Teatro Urgente explora y confronta los arquetipos femeninos en ‘La mujer buena’

Irene Herrero Miguel
Karina Garantivá firma y protagoniza 'La mujer buena'. // Foto: Irene Herrero Miguel

Karina Garantivá firma y protagoniza ‘La mujer buena’. // Foto: Irene Herrero Miguel

Karina Garantivá y Nerea Moreno encarnan a dos mujeres. Dos mujeres enfrentadas. Una de rojo y otra de azul como en un partido de fútbol, como en un ring. Preparadas para una batalla dialéctica. Un círculo blanco en el suelo las separa y pone de manifiesto las diferencias irreconciliables que existen entre ambas. Una es madre y la otra no. Una defiende su existencia política, representa lo colectivo, a «las mujeres», la otra, con un enfoque más humanista, habla de su «yo», de su experiencia individual. Karina Garantivá firma La mujer buena, la última producción del proyecto Teatro Urgente, que se estrena el 18 de marzo en el Teatro Quique San Francisco

La propuesta, dirigida por Ernesto Caballero, exdirector del Centro Dramático Nacional, es la cuarta producción de este colectivo residente en el Teatro Quique San Francisco, que comenzó su andadura en el fulgor de la pandemia. Garantivá, que también escribió Hannah Arendt en tiempos de oscuridad, traduce a escena de filosofía de Nietzsche y propone una pieza más allá de la moral que rechaza la idea de lo bueno y lo malo y explora el mito de la mujer buena y la verdad en el arte. El equipo pone en foco en la situación de perplejidad en la que nos colocan los tiempos y admite que tragedias como la guerra de Ucrania, ha entrado también en el montaje. Nerea Moreno, Alberto Fonseca y la propia Garantivá dan vida a los personajes de esta función que huye de lo anecdótico para, en palabras del propio Caballero, «actuar el pensamiento, sin ilustrarlo ni representarlo nunca».

Surgen dudas sobre esta suerte de enfrentamiento entre dos mujeres y dos formas de ser mujer. En un momento de polarización extrema parece difícil lograr la reflexión e indagar en la complejidad simplificando la realidad en un cara a cara. No obstante, Garantivá, propone una realidad «rica y universal, que no se quede en lo concreto sino en voluntades más grandes que apuntan a decisiones que tienen más que ver con la tragedia que con el drama». En este sentido, Caballero añade que «de esto modo todo se convierte en metafórico, pero no es una madre que abandona como Nora – protagonista de Casa de muñecas, de Ibsen – que abandona a sus hijas, aquí abandona las ataduras, una vida previa…». Además, el director apunta que «lo natal es una constante en las obra de Karina, que está en Hanna Arendt y está en Nietzsche, por eso no es casual que ella haya recurrido a estos dos autores. «Somos seres natales y tenemos la capacidad de rehacernos y reinventarnos, es un mensaje muy esperanzador con el que abrimos y finalizamos el espectáculo» concluye el director.

Irene Herrero Miguel / @ireneherreromi

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