A. Hacia otro estado de la carne es una investigación sobre la alquimia y la mística que da lugar a un nuevo estado de mi propia carne.
Sinopsis
EL LUGAR PARA VER PUEDE SER CUALQUIER COSA
EL LUGAR MÁS TERRIBLE
EL LUGAR MÁS HERMOSO AQUÍ DENTRO TODO MUTA
ESTO ES LA IMAGEN
El artefacto que protagoniza A. Hacia otro estado de la carne está inspirado por los círculos de álgebra del Ars Generalis del filósofo y místico Ramón Llull que, resumiendo mucho aquí, decía que el universo no era más que un entramado de analogías y correspondencias sujetas a las leyes de la lógica y la armonía. En A. Hacia otro estado de la carne, utilizo esta idea para generar una correspondencia entre la mutación de la materia orgánica y la mutación de la materia teatral.
La verdad del universo, según la alquimia, es el ciclo eterno: vida, putrefacción, vida. La verdad de lo escénico es que puede ser cualquier cosa que se imagine, incluso vida, putrefacción, vida. La verdad no está en la palabra, aunque este dispositivo insista en vomitarla continuamente.
Y luego están nuestros cuerpos, digo nuestros porque son los cuerpos de los hacedores de teatro, el equipo junto al que trabajo desde hace casi 10 años. No existe la ficción en ellos. Lo que hacemos desborda los propios límites del dispositivo, derramando el teatro hacia donde ya no debería existir. A. Hacia otro estado de la carne acaba por ser una declaración de intenciones: elabismo del que habla la máquina es también el abismo formal del arte. El teatro mismo yendo hacia otro estado de la carne.
Olga Blanco
Aviso: desnudos, luces estroboscópicas, música fuerte y humo



