El eslabón perdido es una obra de Luisa Carnés con adaptación y dirección de César Barló.
Sinopsis
La novela recuperada de Luisa Carnés llega a las tablas en una adaptación que hace justicia a su mirada: lúcida, contenida y profundamente humana, un retrato de los que la historia dejó a medio camino entre dos orillas.
Un hombre que no regresa ni termina de llegar. Que lleva dentro un país que ya no existe y habita otro que nunca le ha hecho del todo sitio. El tiempo pasa, la memoria se deforma y la identidad se convierte en un territorio sin mapas, construido a partes iguales de nostalgia, silencio y preguntas sin respuesta. Lo que parecía un viaje tiene todo el aspecto de haber sido un exilio.
La obra nos coloca frente a una herida que sigue abierta: la de quienes quedaron atrapados entre la historia y el olvido, entre lo que fueron y lo que nunca pudieron ser. Carnés escribe desde la fractura, y el resultado es una pieza que duele con elegancia. Con Joaquín Notario dándole voz y cuerpo a ese hombre suspendido, una oportunidad única de reivindicar a una de las escritoras más injustamente silenciadas de nuestra literatura.
Palabras del director
El eslabón perdido es uno de los últimos grandes textos narrativos de Luisa Carnés. Apenas lo terminó dos años antes de su trágico accidente de tráfico y no vio la luz hasta casi cuarenta años después. Una vez más, como buena periodista, nos desborda con su visión de la realidad (y de su realidad). Esta novela, con carga de documento histórico, llena de delicadeza y pasión, se convierte en una realización escénica en forma de monólogo íntimo y poético.
César Alcántara, doctor en Filosofía y Letras, padre de dos hijos, lucha por reconstruir su vida y su identidad en el exilio mexicano, obligado por la sublevación militar y golpe de estado que derivó en la Guerra Civil de 1936.
El protagonista huye de la soledad física, emocional e intelectual que provoca el exilio. Una huida que orbita, fundamentalmente, alrededor de tres ejes: la dificultad, compartida por tantos y tantas compatriotas que se vieron expulsadas violentamente de su tierra natal, en la adaptación a un nuevo mundo (México) cuando su deseo profundo es volver a España; el miedo al alejamiento y pérdida definitiva de su descendencia, que únicamente conoce la vida en México, y, finalmente, el resentimiento hacia aquellos que defendían las ideas de la República Española, pero rápidamente abandonan la causa, hacen fortuna en América y olvidan sus orígenes.
El viaje emocional de César Alcántara nos plantea cuánto puede resistir un cuerpo cuando la vida se vuelve salvaje. Su única esperanza, una juventud emergente que defienda un mundo más justo.
César Barló


