Las brujas de Salem

Las brujas de Salem

Un grupo de niñas, de adolescentes, bailan y cantan. Pubertad, juventud, deseo, primer amor, primera sangre, ríen… son vida.
Un grupo de adultos gritan, amenazan, pelean, rezan, golpean, condenan… son muerte.
Un grupo de niñas amenazan, acusan, vuelan y enferman… son palabra de Dios.
Un grupo de adultos confiesan, delatan, sufren, mueren… son palabra del Demonio.
Es increíble lo que es capaz de hacer un grupo de gente, la fuerza del ser humano.
Es increíble el terror que es capaz de inspirar un grupo de gente, la locura del ser humano.
Salem está construida sobre la estructura de una Iglesia-Estado, y toda la vida de los puritanos gira en torno a la religión, a la obediencia, y al temor de Dios. Temor… ya salió la palabra. El miedo. Ese viejo aliado de cualquier forma de poder… y tan presente en nuestra cultura desde el Antiguo Testamento. Las brujas…, a mi modo de entender, va mucho más allá de la brujería, Dios o el demonio. El conflicto de la obra se plantea en un contexto religioso, pero es completamente político. En una sociedad de orden, éste sólo se conserva mediante la represión, el terror.
Demasiado actual para pasarlo por alto.

Andrés Lima

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