Inspirada en la música coral de De lamentatione Ieremiæ Prophetæ (1602) del compositor renacentista Alonso Lobo, LOBO propone una reflexión escénica y poética para seis intérpretes donde la voz, el cuerpo y la luz confluyen en un único lenguaje.
A partir del canto colectivo y de un paisaje coreográfico sutil y atemporal, LOBO desplaza la polifonía del ámbito musical al escénico para explorar la fuerza de la presencia compartida y la necesidad de reencontrar formas de comunidad en un contexto de creciente aislamiento.
El espacio se articula en torno a una gran escultura suspendida que, en constante transformación, dialoga con los intérpretes, convirtiéndose en una manifestación física de los vínculos, deseos, lamentos y tensiones que nos unen a los otros.
En este espacio, la voz deja de ser únicamente un hecho musical para convertirse en un gesto de contacto, de orientación y de reconocimiento mutuo. Sin recurrir a la palabra, LOBO propone una experiencia sensorial en la que canto, movimiento y luz invitan al espectador a una reflexión sobre la alteridad, poniendo el foco en la importancia de los vínculos humanos, la necesidad de pertenencia y las fuerzas que nos acercan a los demás.

