Niebla es un espectáculo con texto y dirección de Fernanda Orazi, a partir de la novela de Miguel Unamuno. La propuesta escénica nace a partir de la condición que la obra de Unamuno nos ofrece: el autor le dice a Augusto Pérez, harto de buscarse, que es un personaje, transformando trágicamente su existencia.
Sinopsis
El personaje se sacrifica para ver lo que nosotros no podemos ver.
Niebla es una pieza inspirada en la novela homónima de Miguel de Unamuno. Más específicamente inspirada en Augusto, su protagonista y la visión hacia la cual el autor conduce al personaje. Se clava en el corazón de la relación entre creador, su criatura y el lector para propiciar una experiencia trágica no solo para el personaje sino en el propio lenguaje de la escritura.
Apenas acabé de leerla sentí una especie de invitación a intentar producir una experiencia de esa naturaleza en el teatro. Decidí tomar prestado a Augusto y al universo que su autor va trazando para él y entramarlo en el territorio y el lenguaje de la escena. Hay, en esta novela, algo del orden del amor hacia esas criaturas que nos conmueven en la ficción. Fue muy claro para mí, en la experiencia de la lectura, el hallazgo de que el personaje nos conmueve por su modo de existencia. Porque nos necesita para existir. Porque no puede volcarse hacia ningún supuesto interior desde donde darse a conocer sino todo lo contrario, recibe toda su existencia de los otros, es radicalmente dependiente. Si el autor detuviese el acto de informarle, de darle su existencia, se iría debilitando, diluyendo, iría desapareciendo, perdiendo existencia. Nos conmueve porque soporta lo que nosotros no podemos soportar, la certeza de que, en el fondo, en su fondo, no hay algo, que tal vez no es alguien. Esta visión, en nuestra vida, parece estar soportada gracias a la ficción de la identidad, de la identificación o esa idea/imagen de una interioridad que nos vertebra y nos sujeta para decir “Yo”. Para nosotros, eso o catástrofe. El personaje viene a soportar lo que no puede tener lugar en nuestra vida de persona. Augusto, nuestro personaje, se sacrifica por nosotros. Para que podamos ver o escuchar este secreto trágico y no correr a arrancarnos los ojos. No nos conmueve identificarnos con el destino de Augusto, nos conmueve no identificarnos, la visión de una desgracia de absolutamente otro, de un no-hombre.
Fernanda Orazi.












