Que te parta un rayo está compuesto de dos microteatros que funcionan como Parte A y Parte B. En La Escalera de Jacob.
PARTE A: TOSCANA. Fiona está tomando un baño de espuma. Habla, ríe y se abandona a una seducción intensa. Frente al público, ella parece acompañada por un amante irresistible llamado Johnny: carismático, seductor, casi romántico.
Johnny la halaga, la entiende, la calma, le promete evasión. Fiona depende emocionalmente de él, como tantas veces.
Poco a poco la verdad emerge: Johnny no es un hombre, sino el alcohol personificado: Johnny Walker. Fiona lleva tiempo encerrada en ese baño bebiendo sola. La escena sensual era una ilusión. Cuando la espuma baja, aparece la tragedia:
PARTE B: CERCEDILLA. Ella y él fueron inseparables, confidentes, cómplices, amigos verdaderos.
Pero la relación empezó a diluirse cuando ella sustituyó el encuentro presencial por audios, mensajes rápidos y promesas de “ya nos veremos”. Él insistía en conservar el vínculo humano; ella se acomodó en la distancia digital.
Un año después, sin verse, el destino los reúne en urgencias de un hospital tras un accidente de tráfico. Allí coinciden también sus parejas actuales.
Mientras esperan noticias, comienzan a reprocharse viejas heridas hasta descubrir algo aterrador.

