Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach

El subidón del metateatro

Irene Herrero Miguel
Una opinión de Irene Herrero Miguel
31/03/2021

Nao Albet y Marcel Borrás escriben, dirigen y protagonizan con maestría una pieza que irrumpe en el panorama teatral madrileño como un estallido brillante, un relato complejo y lúcido en el que la sorpresa crece sin límites de forma exponencial, pura adrenalina. Los artistas abrazan el peligro y se atreven a combinar géneros como la autoficción, el thriller o el musical sobre un derroche de puesta en escena que no se priva de ningún recurso. El elenco, entre los que destaca una Irene Escolar cañera y explosiva, se mueve dentro de la vorágine en una coreografía medida al milímetro y convive en perfecta armonía con un espacio sonoro que te arrastra, una videoescena gamberra y sorprendente, un magnífico diseño de luces, una escenografía que evoluciona por encima de sus posibilidades, e incluso un subtitulado que protagoniza uno de los momentos más divertidos de la obra.

Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach se despide, al final, con lo más parecido a un fiestón que hemos vivido en los últimos meses y deja a un público conmocionado, y boquiabierto, que horas después de terminar el espectáculo seguirá sin poder cerrar la boca bajo la mascarilla.

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