Intimismo, fuerza y vitalidad. Una sola actriz.
Esta obra es la historia de una perra y del camino incierto y desagradable que en muchas ocasiones viven estos animales delante de nuestros ojos. Pero también es una historia que habla de hostilidad, de sumisión, de rebeldía, de instinto, de deseo, de amor, de cariño, de feminidad, de anhelo, de inconformismo, de libertad…
Por ello, es también una propuesta muy humana. No importa que la protagonista sea una perra, esta dramaturgia nos logra convencer y atrapar de la misma manera, tanto en su contenido como en su forma. Es un texto con muchas lecturas. Y es una denuncia espeluznante.
La actriz, Miriam Lozano, está sola en el escenario durante los 50 minutos que dura aproximadamente la función. Y eso hace que la tensión se concentre aún más y que atraviese la cuarta pared para colarse entre las butacas del público. Y es que Miriam logra capturar las miradas de todos los espectadores sin excepción. Su cuerpo habla con ella. Hay un trabajo de corporalidad y voz milimétricamente trabajado que en escena se traduce en una potencia y una presencia sublimes. La tensión en todos sus músculos es casi palpable, creando una atmósfera única y potente que nos arrastra con ella.
La dramaturgia, de Alejandra PValle (también directora de este proyecto), es arrolladora. Cada palabra está escrita con un sentido, con un trasfondo, con un significado y con una liricidad muy bien cuidada. Tiene mucho sello artístico. Y eso, combinado con el gran trabajo de la actriz, crea una obra íntima y potente a partes iguales.
“Aullaré” es una obra súper recomendable en la que te vas a sentar a escuchar un texto con mucha fuerza, pero también con mucho alma, interpretado por una actriz impecable que desde el primer minuto invita a la reflexión y te atrapa para ir caminando a su lado a través de la historia de su personaje.