Como fan de los musicales, no me perdí ver Cabaret hace unos 23 años, en el montaje protagonizado por Natalia Millán, Manuel Bandera y Asier Etxeandía (el mejor MC para mi gusto), y no podía perderme esta nueva versión en el Teatro Albéniz que da un paso más allá convirtiendo el teatro entero en el mítico Kit Kat Klub, envolviéndote en el Berlín decadente, sensual y político de los años 30.
Toda la sala se convierte en un cabaret, con sus pequeñas mesitas donde poder tomar bebida y comida (sólo es posible pedir antes del show y en el descanso, pero se puede disfrutar durante toda la función) con actores moviéndose entre el público y una ambientación integral que elimina por completo la cuarta pared.
Espectacular Amanda Digón como Sally Bowles y Pepa Lucas como Fräulein Kost, para mí las mejores interpretaciones sin desmerecer al resto del elenco, que están maravillosos (incluido el cuerpo de baile). Además, escuchar en directo temas tan conocidos como Willkommen, Money, Money o Cabaret es siempre un disfrute.
Y un elemento que normalmente damos por sentado o pasamos por alto, pero que en este montaje merece muchísimo una mención destacada es la iluminación. Mi más sincera enhorabuena al equipo de luces por el diseño y la ejecución, por conseguir ese ambiente de club desde el momento en el que entras en la sala: las luces de las mesitas acompañando, los colores, las intensidades, los tiempos… todo está muy muy pensado y perfectamente ejecutado para conseguir una gran experiencia inmersiva que recomiendo no perderse.
