Entrar en el mundo de Cabaret es adentrarse en un universo donde el entretenimiento, la provocación y la crítica social conviven bajo las luces del escenario.
Estrenada en la década de los 60 en Broadway, se convirtió rápidamente en una de las obras más influyentes del teatro musical del siglo XX; por la que siento una especial predilección. Con música compuesta por John Kander y letras de Fred Ebb, dúo creativo que marcó una época con su estilo sofisticado, irónico y profundamente teatral. Fueron los que redefinieron lo que conocemos como “Teatro Musical”. Recordemos otros de sus grandes éxitos como “Chicago” o “El beso de la mujer araña”.
Hablando por mi experiencia y habiendo disfrutado de este musical en diferentes versiones y países, puedo afirmar que esta me impacta; por sus luces y sus sombras, por su puesta en escena tan particular y realmente inmersiva, por un reparto espectacular así como una orquesta que suena maravillosamente bien, dejando al público sin aliento en muchas ocasiones a lo largo de todo el espectáculo. La reinterpretación de canciones tan conocidas como Cabaret o Money Money, brillan por un motivo u otro.
Sé que ha habido puristas que han objetado sobre la elección del reparto, a mí, me parece absolutamente deslumbrante.
A destacar el trabajo de Abril Zamora como Emcee (francamente comprometida y con muchos matices), así como Amanda Digón que se deja la piel, interpretando a la maltrecha estrella del Kit Kat Club: Sally Bowles.
Desearía felicitar al reparto completo: Pepe Nufrio, Tony River, Pepa Lucas, Gonzalo Ramos, Patricia Clark y especialmente a las chicas y chicos de ese submundo cabaretero, bailarinas y bailarines maravillosos: Andrea Buret, Marina Albaiceta, Marta Arteta, Andrea del Castillo, Gerard Mínguez, Álex Fernández, Christian Velert y como swing: Marc Sol.
Gracias cómo siempre al personal de sala de UMusic Teatro: Mario y Aránzazu, así como al al resto del equipo.
