Nada más entrar al teatro de La Latina, nos sumergimos en un barrio de Londres (no sólo por un cartel que nos indica que estamos en el Londres de mil ochocientos treinta y que nada tiene que ver con el que ahora tenemos en mente, con grandes marquesinas con luces led) si no en un lugar de calles oscuras y sucias, de gentes de todo tipo entre las que surge un pequeño chaval, al que todos llaman Hurón por sus habilidades como carterista y escurridizo ladronzuelo. La trama surge por la llegada de Oliver, un pequeño escapado de un orfelinato, a ese Londres, y todas las peripecias que le ocurren, basadas en las que en su momento creó el insigne […]