El Alma al Aire, el musical

Un musical con mucho corazón para expresar todas las formas de amar

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Eirene Ramos
Una opinión de Eirene Ramos
19/10/2026

Hay musicales que se disfrutan por sus canciones, otros por su historia y otros por todo lo que consiguen hacerte sentir. El alma al aire tiene un poco de todo eso y, sobre todo, mucho trabajo detrás. Porque coger canciones que ya forman parte de nuestra memoria y construir con ellas una historia nueva, que tenga sentido, emoción y algo que contar, no es nada fácil. Y Álvaro Tato consigue ensamblarlo todo para que tenga sentido y sentimiento, pero no me adelanto, antes de empezar a contarte más, una advertencia: No hace falta ser fan de Alejandro Sanz para disfrutar de este musical. Aunque, si lo eres, vas a encontrarte con muchas de esas canciones que te sabes de memoria, que has cantado a pleno pulmón, que te recuerdan a alguien o a algún momento concreto de tu vida. Porque de una manera u otra, sus canciones han formado parte de nuestra banda sonora. Y cuando las escuchas integradas en una historia, cobran otra dimensión, sobre todo por los magníficos arreglos musicales y las adaptaciones vocales, que hacen que los temas brillen.

El alma al aire no se queda en la nostalgia ni en el placer de reconocer una canción detrás de otra. Su mayor acierto es construir un relato propio, con un trasfondo social, reivindicativo y muy actual, que nos habla del amor en muchas de sus formas. El amor a una persona, sí, pero también a la tierra que nos vio crecer, a la naturaleza, a nuestros orígenes, a una misma. A la tranquilidad, a lo sencillo, a esa vida que a veces dejamos escapar persiguiendo no sabemos muy bien qué. Y es ahí donde la historia consigue conectar con el público, porque al final todas tenemos algo de lo que cuentan sus personajes.

Visualmente, el espectáculo es una maravilla. La escenografía tiene una presencia fundamental y consigue crear un universo propio, envolvente, en el que el espacio no es solo un lugar donde sucede la acción, sino parte de la historia. Todo está muy cuidado y se nota el trabajo que hay detrás para que los distintos elementos del espectáculo encajen y acompañen lo que se nos está contando.

Y qué decir del elenco. Hay un gran trabajo actoral y vocal, con artistas que no solo tienen que defender canciones que todos conocemos, sino hacerlas suyas, darles un nuevo sentido y ponerlas al servicio de los personajes. Mención especial merecen sus dos protagonistas, por la complicidad que desprenden y por esa química tan sensible que tienen.

Otro de los grandes retos del montaje, como ya adelantaba, es su libreto. Crear un musical de nueva creación a partir de canciones (¡y qué canciones!) que ya existen tiene muchísimo mérito. No basta con encontrar una excusa para enlazar temas conocidos: hay que construir personajes, desarrollar conflictos, hacer avanzar la trama y lograr que cada canción aparezca cuando tiene que aparecer, que aporte algo y que no rompa el ritmo de la historia. La dramaturgia de Álvaro Tato consigue ensamblar ese repertorio tan reconocible en un relato que habla de identidad, de decisiones, de vínculos y de todo aquello que nos hace volver a casa, aunque a veces ni siquiera sepamos dónde está.

Y, por supuesto, está el flamenco. Presente a lo largo del musical, aporta raíces, fuerza y una personalidad muy especial al conjunto. Hay una escena al comienzo del segundo acto especialmente impactante, de una belleza poética y una energía que te atraviesan.

En definitiva, El alma al aire es mucho más que un musical para fans de Alejandro Sanz. Es una historia sobre lo que somos, de amar de dónde venimos y qué cosas merecen realmente la pena. Una historia universal que, de una manera u otra, acaba tocándonos alguna fibra.

Así que, seas fan o no de Alejandro Sanz, no te la pierdas. Ven por las canciones, por la escenografía, por sus intérpretes o simplemente por pasar un buen rato. Pero déjate llevar, porque detrás de todo ese despliegue hay una historia hecha con muchísimo cuidado, talento y cariño. Y eso, cuando se levanta el telón, se nota.

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