¿A quién no le va a gustar… un concierto de música gospel? Hayas asistido a alguno alguna vez o no, hacerlo es como si unos brazos, abiertos, te estuvieran esperando para acogerte, hacerte sentir cómodo e, incluso, invitarte a bailar, ¿por qué no? Vivir una experiencia de este tipo tiene, tal vez, mucho de místico, pero también de cultura, de raíces, de tradición, de sentimientos.
Gospel Forever ofrece todo eso y, además, impresiona ver y escuchar a tantísimas y tan buenas voces sobre el escenario. En este caso, más de 80. Es una auténtica barbaridad. El sonido es increíble y, claro, la música en directo es siempre un plus. Desde que suena la primera canción -de hecho, desde el primer acorde- ya sabes que vas a vivir algo único. Conozcas las canciones o no, eso da un poco igual, se disfrutan muchísimo. Y cuando ves cómo cada uno de los cantantes lo da todo sobre el escenario, hay algo que te hace conectar con sus voces: empastadas a la perfección. ¿Acabarás cantando? Sí. ¿Acabarás bailando? También, por supuesto.
Toda una experiencia. Y sí, el éxtasis también se puede alcanzar en un teatro con un buen concierto de gospel. Éste, por ejemplo.
Amén.
