Hay historias que nunca pasan de moda, que envejecen bien y que dan igual los años que pasen que seguirán siendo modernas y actuales a ojos del espectador. «La dama boba», de Lope de Vega, es una de esas obras universales.
Pero además, Josep María Mestres hace un trabajo magistral en esta representación y acerca aún más la obra al público.
Los actores juegan y explotan al máximo las características de sus personajes dándoles la profundidad que se merecen. Es realmente impactante verles y escucharles recitar sin trabarse los versos tan complejos y bonitos que propone Lope de Vega en esta obra.
Las luces y la escenografía nos llegan como un solo elemento totalmente unificado. Se nota el gran trabajo estético que hay detrás y que nos traslada directamente a ese Madrid del siglo XVI y a los distintos espacios donde transcurre la obra. Espacios que son diferenciados entre ellos precisamente gracias al atrezzo y a la iluminación escénica.
Es imposible no reírse con esta comedia tan bien adaptada y con lo genial que está Carolina Rubio en ese personaje tan complejo y completo como es el de ‘Finea’.
En definitiva, «La dama boba» vuelve para aportarnos frescura y humor de la mano de grandes profesionales del teatro (tanto delante como detrás de escena). Y la sensación que deja es verdaderamente mágica.
