Un futuro ¿distópico?
En una sociedad que cada vez más se encamina hacia el totalitarismo y el dogmatismo, textos como este son mas que necesarios para entender a dónde podemos llegar y la barbarie que nos puede llegar a rodear. Una obra con reminiscencias orwellianas que escribe y dirige con maestría Manu Imizcoz donde durante 90 minutos vemos a nuestros dos protagonistas, Marga y Antonio, intentando entender lo que pasa a su alrededor y cómo gestionarlo de una manera superviviente.
Carlos Liberto interpreta a una cabaretista que camina con dualidad entre su personaje alegre y desenfadado que ameniza con canciones empoderadoras y su otro yo; sufridor por la situación y por las víctimas que ha encontrado a su alrededor. Disfrutamos con su actuación que nos lleva a la carcajada a veces pero al mismo tiempo, nos deja un poso de tristeza por lo que encierra dentro.
Jose Miguel Blanco defiende un personaje que es la piedra de toque de la obra; necesario para generar el conflicto y la urgencia de la situación. Ambos actores interpretan su trama con talento, intenciones y fuerza alternando escenas dramáticas y cómicas con igual veracidad.
Una obra necesaria de donde saldremos con energía y alegría para afrontar lo que venga y al mismo tiempo; con un poso de circunspección pensando: “Esto podría suceder…”