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Los hijos: Seguir creciendo

Los hijos
8/12/2019

El mundo se agota. Las olas desbordan el campo antes fértil, convirtiéndolo en un campo baldío de vacas muertas. Llega la catástrofe: nuclear, climática y emocional.

Sobre un escenario hipnotizante casi de cristal -gracias, Monica Boromello- se mueven los personajes ideados por Lucy Kirkwood en un texto de contorsionismo mundano al más puro estilo inglés: entre la sonrisa entrecortada y los tropezones en la garganta, las palabras se dicen desde el estómago. En esta misma línea, David Serrano vuelve a imprimir ese ambiente cargante a la atmósfera teatral a través de su dirección.

Susi Sánchez recoge todo ello y eleva los grandes temas de la obra -la vida ¿cómo? y la muerte ¿cuál?- de forma que resultan sencillos y directos, a pesar de su importante calado más allá de la emergencia climática que ya es una realidad, como en un disparadero apuntalando la clave de bóveda de nuestra sociedad.

A su lado, Adriana Ozores y Joaquín Climent, al servicio de las palabras de Kirkwood, imprimen carácter a sus respectivos personajes de forma que la balanza no queda descompensada en favor ni de unos ni de otros. Todos ellos contribuyen a contar la historia de la tragedia que vivimos y que, cada vez más, nos desborda.

Por su parte, el juego de luces y sonido planteados por Juan Gómez Cornejo, Sandra Vicente y Carla Diego Luque en la cabaña de cristal ayuda al espectador a sobrevenir los embistes que asesta la obra de una forma reconfortante.

Esta obra supone meter la punta de los dedos de los pies en el agua contaminada que bebemos cada día, y que creemos que siempre nos va a quitar la sed.

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