Para la primavera, nada parece partir de un gesto mínimo: tres figuras que habitan una zona abandonada, un lugar dejado atrás y condenado al olvido. Sin embargo, ese punto de partida, aparentemente modesto, va creciendo poco a poco hasta adquirir una dimensión mayor gracias a la intensidad y la precisión de sus tres intérpretes.
David Candela, Pablo Pérez Alonso y Elisa Forcano sostienen el entramado emocional de esta obra. Y es ella quien alcanza los momentos de mayor intensidad y fragilidad, desplegando una interpretación de una fuerza y una sensibilidad extraordinarias.
La dirección de Ana Ibarrondo y Pablo Pérez Alonso destaca por su capacidad para poner en escena la tierra, el cuerpo y el dolor sin perder nunca la cohesión del conjunto. Todo aparece atravesado por un delicado trabajo audiovisual, sonoro, escenográfico y físico que se integra de manera orgánica, creando una propuesta escénica muy armónica en intención y desarrollo.
