SIX: pop, humor y seis reinas con mucho que decir
Cuando descubrí SIX allá por 2019, todo lo que veía y leía sobre el musical no terminaba de convencerme. Aun así, decidí darle una oportunidad, lo escuché y me fascinó. Desde entonces, me convertí en un auténtico fan, llegando a verlo tanto en Londres como en Broadway, mientras esperaba que la creación de Lucy Moss y Toby Marlow llegase algún día a España. Por eso, poder disfrutarlo finalmente en castellano, en el Teatro Gran Vía de Madrid, era una de esas citas que llevaba años esperando. Y la espera ha merecido la pena.
En este inteligente híbrido entre musical y concierto pop, las seis esposas del monarca británico Enrique VIII se convierten en estrellas del pop para recuperar el derecho a contar sus propias historias. Más allá de su particular formato y de su pegadiza partitura, hay un mensaje de empoderamiento femenino sencillo (quizás algo superficial para los estándares actuales) pero efectivo: no necesitamos compararnos ni competir para validar nuestras experiencias, sino reconocer nuestras diferencias, celebrar nuestras historias y apoyarnos.
La producción española de SIX es un montaje franquicia, es decir, una copia prácticamente idéntica de la producción del West End, de una calidad extraordinaria. No se ha escatimado absolutamente nada, y se nota. La escenografía y la iluminación son dos de los grandes atractivos de la producción, perfectamente integradas en su estética de concierto junto a un impecable diseño de sonido. El deslumbrante e icónico vestuario de Gabriella Slade combina referencias de grandes estrellas del pop con elementos de la era Tudor y se ve espectacular bajo las luces del escenario.
Mención aparte merece la adaptación al castellano, a cargo de Daniel Anglès, Marc Gómez y Gara Roda. Llevar a nuestro idioma un musical con un ritmo tan vertiginoso, tantos juegos de palabras, referencias a la cultura pop y un humor tan marcado no era nada fácil, pero el resultado es extraordinario. Las canciones y el libreto suenan genial, y los guiños a nuestra propia cultura funcionan fenomenal. Todo conserva la energía y la personalidad de SIX, demostrando que el musical funciona igual de bien en español.
El corazón de SIX está en su elenco, y la elección de estas seis reinas ha sido un auténtico acierto, tanto por su diversidad como por la química y complicidad tan especiales que existen entre ellas. La directora Lindsay McAllister (junto a Gara Roda como directora residente) consigue que cada una tenga una personalidad perfectamente definida sin perder nunca la sensación de conjunto, con una ejecución tan precisa y dinámica que hace que el espectáculo se pase volando. Clara Lanzani derrocha actitud y presencia escénica como Catalina de Aragón, mientras que Udara Zubillaga está brillante, enérgica y divertidísima como Ana Bolena. Beatriz Santana construye una Jane Seymour maternal, cercana y muy auténtica, y Liz Tatis aporta una actitud, una seguridad y un flow contagiosos como Ana de Cléveris. Por su parte, la Catalina Howard de Arianna Galletti es tan burbujeante y poderosa como capaz de terminar rompiéndote el corazón. Alba Eigilo cierra el grupo con una Catalina Parr madura, frágil y fuerte al mismo tiempo. No me cabe la menor duda de que el espectáculo funcionará igual de bien con sus tres alternantes, Barbara Dias, Clara Rengel y Flor Lopardo.
Y el nivel no baja cuando llega el momento de cantar y bailar. La coreografía de Carrie-Anne Ingrouille, recreada para esta producción por Nicole Bondzie (junto a Davinia Tornero como coreógrafa residente), está perfectamente ejecutada y combina precisión y energía a partes iguales. En el apartado musical, Jennifer Deacon-Say (supervisora musical) y Sofía Kherroubi (directora musical de la producción española) hacen un trabajo extraordinario con las voces del elenco: las seis brillan por separado, pero es cuando cantan juntas y construyen las armonías cuando verdaderamente se aprecia hasta dónde llega su trabajo vocal. Todo ello acompañado por una banda en directo 100% femenina que suena de maravilla.
Pero si hay algo que define a SIX, es lo bien que sienta. Es un musical feel-good en el sentido más puro de la expresión. Es imposible no dejarse arrastrar por su energía, su sentido del humor y su capacidad para convertir un mensaje de empoderamiento, aceptación e individualidad en una auténtica celebración. SIX te invita a reivindicar tu propia identidad, a dejar de compararte con los demás y a encontrar tu propia voz, todo mientras te lo pasas increíblemente bien. Sales del teatro como nuevo, con una sonrisa de oreja a oreja y una energía absolutamente contagiosa. Y si un musical consigue que salgas así, con ganas de comerte el mundo, poco más se le puede pedir.