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Sueños y visiones de Rodrigo Rato: El último rinoceronte blanco

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Muy recomendable
Una opinión de Alba Trueba
Alba Trueba
Sueños y visiones de Rodrigo Rato
14/09/2019

Roberto Martín Maiztegui y Pablo Remón enmarcan la historia vital del ex banquero en un relato que se basa en la verdad-verdad, verdad-mentira y mentira-mentira. El desparrame de una época de derroche económico y moral, en la que las mentiras se hacían pasar por verdades y las verdades parecían ensoñaciones. Todo por el dramatismo escénico al que el espectador no quiere renunciar.

Javier Lara, en el papel del quasi presidenciable, en cada una de las escenas interpreta con maestría el advenimiento de sus propias acciones, con la oportuna réplica que le aporta Juan Ceacero. Los acontecimientos, marcados por una iluminación maravillosa de Paloma Parra y Juanan Morales – que pasa del azul-marca-PP a unos tonos más cálidos en las visiones de Rodrigo -, se suceden de forma que, en fin, se fusionan en un mismo alud hacia el descenso a los infiernos de Rodrigo de Rato y Figueroa, del que aún hoy percibimos breves destellos.

La dirección de Raquel Alarcón impregna en el dúo actoral un ritmo estremecedor inundado por sonrisas, aunque en ocasiones decae por el triunfo de la palabra sobre la teatralidad a la que nos tiene acostumbrados.

A ritmo de referentes tan dispares como Julio Iglesias o Ximo Bayo, la historia del rinoceronte blanco del Partido Popular se torna en carnavalesca y (aparentemente) verdad-mentira. De esas que queremos creer.

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