José Troncoso: «Yo ahora mismo sueño con ser rico y con preocuparme menos por trabajar»

Irene Herrero Miguel

¿Con qué sueñan quienes trabajan por las noches? José Troncoso vuelve al Teatro del Barrio, tras el éxito de Las Princesas del Pacífico, para reflexionar en torno a esta y otras preguntas. El creador escribe y dirige Los Despiertos, una pieza que mezcla poesía, chirigota, esperpento y comedia para narrar la historia de tres barrenderos de la noche. Los actores Alberto Berzal, Israel Frías y Luis Rallo dan vida a estos particulares personajes que acaban de renovar su presencia en abril. Hablamos con el director gaditano sobre el proceso de creación, sobre el trabajo y sobre los sueños.

Entrevista a José Troncoso

¿Qué va a encontrar el público que vaya a ver Los Despiertos?

José Troncoso: Pues se van a encontrar una comedia sobre el trabajo, sobre cómo es el trabajo hoy en día y sobre cómo es la vida de esas personas que viven al revés que nosotros, que trabajan mientras los demás vivimos, dormimos o descansamos.

¿Cómo nace este proyecto?

J.S. Pues nace porque Alberto Berzal estuvo en un taller que yo impartí precisamente en el Teatro del Barrio. Ellos llevaban tiempo buscando una voz propia, una manera de relacionarse con autores contemporáneos para encontrar su propio camino. Son gente vinculada durante muchos años a José Carlos Plaza. Decidieron llamarme y contar conmigo para este proyecto y, aunque llevamos ya mucho tiempo, por fin sale adelante ahora.

¿Cómo ha sido trabajar con este nuevo equipo?

J.S. Son maravillosos. Cuando lo actores llegan con una formación tan sólida como la de ellos es mucho más fácil llevártelos a tu terreno, que participen de tu mundo.

«Como creador lo que me interesa es generar espacios poéticos en los que la gente pueda soñar con algo diferente de lo que es la vida»

Venís de dos mundos diferente, ¿habéis sido capaces de crear un mundo nuevo en el que encontrarse los dos?

J.S. Sí, yo creo que hemos conseguido generar un universo. A mí como creador lo que me interesa es generar espacios poéticos en los que la gente pueda soñar con algo diferente de lo que es la vida. No que se encuentren un plató de televisión en el escenario sino que haya un espacio para soñar. Por lo mejor lo hemos intentado, ahora el público dirá, pero yo creo que sí que ocurre algo especial en este montaje.

Imagen del espectáculo teatral 'Los despiertos' en el Teatro del Barrio

¿Cómo son los personajes? ¿Cómo te has acercado a la realidad de estos barrenderos?

J.S. Bueno, como toda ficción, al final, parte de uno mismo. Yo venía de una época de muchísimo trabajo, algunos que me gustaban más, otros que me gustaban menos, como todo el mundo, pero estaba muy desbordado y empezaba a preguntarme qué sentido tiene trabajar si no tienes tiempo de vivir. Ese fue el punto de partida de este texto.

Para crear los personajes lo que hice fue poner en cada uno de ellos una particularidad. Ellos se llaman el Pequeño, el Finito y el Grande y cada uno tiene sus circunstancias y sus particularidades. Hilando las vidas de ellos tres llegamos a conocer por qué son unos excluidos de la sociedad, por qué trabajan solo de noche, por qué están apartados de la vida diaria, del Sol.

Resuena un poco al trabajo de los actores, ¿no? Que muchas veces trabajáis cuando los demás disfrutan de su tiempo libre.

J.S. Si, como te decía, toda ficción parte de una realidad. Hubo una época que yo estuve en montajes que estaban haciendo temporada y no me podía encontrar con nadie. Cuando la gente se quedaba libre era cuando empezaba mi jornada. Y creo que eso también me interesaba reflejarlo en esta función. En este caso que sean barrenderos es una estilización, pero no es tan diferente de lo que nos pasa a nosotros.

¿Encuentras algún elemento común con otras obras que has hecho últimamente?

J.S. Yo creo que esas cosas pasan a pesar de uno. Hay humor, hay dolor, algunas reflexiones poéticas… pero ninguna de estas coincidencias son pretendidas. Cuando te sientas a escribir aparecen tus obsesiones, tus gustos, tus querencias… tu carencias también (se ríe).

Imagen del espectáculo teatral 'Los despiertos' en el Teatro del Barrio

Comentas que la pandemia os pilló ahí un poco a mitad, ¿se ha impregnado el proyecto de alguna manera de todo esto que hemos vivido?

J.S. Bueno, yo creo que nos ha afectado a todos, ¿no? La visión del dolor se hace más luminosa. Con esto que nos está pasando, como dice unos de los personajes, “es demasiado pronto para las penas”. Y yo creo que tenemos que intentar arrojar luz independientemente del tema que estemos tratando. Hacer hincapié en la ligereza más que en el sufrimiento.

Parece que hay algo de clase en esto del soñar, ¿crees que soñar esta solo al alcance de unos pocos?

J.S. Yo creo que sí. Nos dicen sueña lo que quieras que si trabajas lo vas a conseguir. Yo creo que el trabajo facilita, pero no todos los sueños están al alcance de todos. Y no me parece ni siquiera una visión demasiado pesimista, pero yo creo que no todos tenemos las mismas oportunidades de conseguir las cosas.

¿Y con qué sueñas tú?

J.S. Yo ahora mismo sueño con ser rico y con preocuparme menos por trabajar. Cuando empiezas, el solo motor de la ilusión hace que quieras trabajar y trabajar y trabajar  y ahora, de repente, valoro mucho estar con mi familia, con mis amigos. Y ya no valoro igual cualquier tipo de trabajo y trabajar por el mero hecho de trabajar. Llega un momento que el trabajo no es lo único y no te mantiene feliz. Yo si soñase con algo sería con ser más o menos feliz de vez en cuando. No siempre, pero de vez en cuando por lo menos (se ríe).

«La parálisis de la pandemia nos ha llevado a trabajar desde el miedo»

Aunque todavía no habéis contrastado con el público, pero seguro que ya hay alguna sensación que tienes sobre la pieza, ¿con qué te quedas? ¿qué has aprendido?

J.S. Sí que hemos hecho algún pase con amigos, con gente cercana a nosotros, y la sensación con la que salen tocados y emocionados y también con una reflexión personal. Digamos que modificados en el buen sentido. Piensan, como dice uno de los personajes en un momentos dado “a ver si vamos a estar trabajando más de la cuenta”. Esta cosa de ver de qué manera dosificar las horas de trabajo y las horas de vida para que compense. Si no vamos a ser como decía mi abuelo “el más rico del cementerio”.

En este sentido creo que puede que durante este tiempo de pandemia parece que hemos tenido que parar todo menos el trabajo, ¿no?

J.S. Sí, se decía mucho “vamos a salir todos mejorados” y yo pensaba en mi casa: “o no”. Porque también se despiertan los miedos en las situaciones de crisis, que significan cambios, pero hay que saber gestionarlos. En mí se despertó un gran miedo a quedarme parado… no parado sino paralizado. Esta parálisis fue muy difícil de remontar para la cultura y ahí apareció un afán por trabajar que nos ha llevado a muchos al estrés, la pandemia nos ha llevado a trabajar desde el miedo. Estamos en un momento en el que hay que empezar a valorar otras cosas. Pensar en el futuro con cuidado, no precipitarse en acumular porque las cosas pueden cambiar.

Irene Herrero Miguel / @ireneherreromi

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