PABLO REMÓN EN EL CDN

‘Los farsantes’: una comedia «amorosa» sobre la vida del cine y el teatro

Irene Herrero Miguel
Primera escena de 'Los farsantes'. // Foto: Luz Soria

Primera escena de ‘Los farsantes’. // Foto: Luz Soria

Pablo Remón vuelve al teatro y lo hace para hablar sobre la farsa y sobre los que se dedican a ella. Esta pieza, que podría ser una especie de heredera de El tratamiento, estrenada en el Teatro Pavón Kamikaze en 2018, narra las historias paralelas de una actriz vocacional, un director exitoso y una serie de personajes satélite, entre los que llega a aparecer el propio autor, de los cuales es más que fácil enamorarse.

Bárbara Lennie y Franceso Carril repiten bajo la batuta del dramaturgo, que ha contado también con la actriz Nuria Mencía y el actor Javier Cámara, que no se subía a las tablas desde hace más de 12 años. Se trata de un elenco equilibrado, efectivo y potente que sube la apuesta sobre el ya magnífico texto de Remón.

El universo de Pablo Remón

Hace diez años que Pablo Remón decidió dirigir su escritura hacia la dramaturgia, aunque por entonces llevaba ya otros 10 escribiendo ficción en otras formas como el guion audiovisual. «Tengo la sensación de que es una obra que no podía haber hecho antes, recoge muchas cosas que había querido hacer y, de alguna forma, es una celebración de estos diez años, también una fiesta después de la pandemia» comentaba el autor en la presentación del espectáculo.

'Los farsantes'. // Foto: Luz Soria

‘Los farsantes’. // Foto: Luz Soria

Remón propone con esta obra un lugar donde quedarse, una obra de teatro en la que estar y estar a gusto. Y lo consigue. «Tenía la idea de hacer una obra que fuera una celebración del teatro, como una especie de río en la que pasaras por muchos momentos diferentes com mucho humor y mucha emoción, un viaje» reflexionaba el autor.

En estos años Remón ha ido definiendo un estilo que por momento parece querer abarcar un todo vital, casi filosófico, y a la vez no deja de detenerse en los pequeños detalles y en la normalidad del día a día. En esta pieza repite con una estructura fragmentada que bebe de la novela en su uso de capítulos y conforma un puzzle de momentos y personajes que abraza ritmos y estilos diversos. El autor es capaz de construir personajes conmovedores y humanos a través de diálogos poéticos y absolutamente contemporáneos en los que nos vemos reflejados como en un espejo brillante. La nostalgia y el humor son transversales en la mayoría de sus obras, aunque en este caso la comedia fluye y se desparrama desde el escenario hacia el patio de butacas.

Los farsantes'. // Foto: Luz Soria

‘Los farsantes’. // Foto: Luz Soria

La iluminación de David Picazo y la escenografía de Mónica Boromello conforman el hogar natural para esta historia con una propuesta de niveles y grados de realismo diferentes para cada personaje.

Una comedia con mucho cariño

Uno de los principales valores de Los farsantes es precisamente esa forma de hacer comedia con compasión y empatía. La actriz Bárbara Lennie definía la pieza como «una obra amorosa sobre el oficio» y explicaba «nos reímos del oficio desde el respeto y la empatía». Si bien encontramos en la cartelera infinidad de comedias es habitual que en muchas se abuse de un humor fácil y de trazo grueso. También encontramos obras más comprometidas con un humor ácido e irónico, pero no es tan común encontrar una pieza de esta complejidad con un humor tan blanco y amable.

La humanidad del equipo de trabajo parece trascender la cuarta pared para generar una sensación de placidez hogareña y complicidad en el espectador. Parece como si los personajes encontraran cierta paz al exponer su fragilidad y sus grietas. Incluso el propio autor recurre a una ¿aparente? autoficción para confesar su propia farsa y encontrar cierto consuelo desde su yo adolescente al autor adulto que es hoy.

El arte de los actores

Remón admite que escribió la función pensando en estos actores en concreto sabiendo que ellos podrían hacerla y este traje a la medida de cada uno se nota: los cuatro hacen un trabajo magnífico y coordinado. «Para mí el teatro es el arte del actor y los demás estamos ahí para servirles a ellos» comentaba el autor en la presentación y añadía «yo me tomé esta obra como alimentar a los actores; son tan maravillosos y tienen tanto potencial que dije tengo que llevarlos a sitios muy variados«.

'Los farsantes'. // Foto: Luz Soria

‘Los farsantes’. // Foto: Luz Soria

Bárbara Lennie brilla sobre la escena y da vida a un personaje profundamente humano, torpe y frustrado, lleno de luz a pesar de todo. Francesco Carril y Nuria Mencía se llevan la comedia a su terreno haciendo que el público caiga rendido (y desternillado de la risa) a sus pies sin ningún esfuerzo aparente. Javier Cámara, por su parte, aborda el reto de volver a la escena con auténtica modestia, pasión y generosidad.

Bárbara Lennie definía esta función como «luminosa, lúdica, vital y festiva» y se mostraba agradecida porque Pablo Remón «me ha abierto un lugar para experimentar desde una actriz que no siempre los directoras o las directoras ven en mí».

Remón reflexiona sobre la autenticidad, la verdad y la mentira en la ficción (y en la vida en general). De sus reflexiones sobre el oficio podemos llevarnos a casa muchas preguntas sobre nuestras propias vidas y vocaciones. Además, nos llevamos ese abrazo de bienvenida al teatro con el que nos acoge Remón y es que el autor no quiere retarnos ni adoctrinarnos sino ofrecernos, como dice él, «un gesto de agradecimiento hacia un amigo». ¿Hay algún motivo mejor para ir al teatro?

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