Hace veinticuatro años que se estrenó la película Los lunes al sol. Ese film de Fernando León de Aranoa e Ignacio del Moral que nos golpeó en las entrañas, que nos llevó a Australia y que nos hizo un poquito más humanos.
Veinticuatro años, que se dice pronto.
Veinticuatros años del retrato de una sociedad que hoy no se ve tan diferente. Las vidas de Santa, de José, de Lino, de Rico, de Nata, de Amador, de Ana, de Reina siguen existiendo. Ya no en la ficción, de la que no perecerán, sino en la realidad de este país. Todos estos personajes siguen existiendo en nuestras calles, en nuestras casas y, sobre todo, en nuestros bares.

Parte del elenco de ‘Los lunes al sol’
No es fácil hacer una adaptación teatral de una película como esta. Y, a la vez, qué fácil es que el guion pueda funcionar como texto dramático, porque la historia, se haga como se haga, sigue siendo maravillosa. Javier Hernández-Simón dirige y adapta, junto a Ignacio del Moral, la versión teatral que produce GG Producción Escénica y que se puede ver en los Teatros del Canal hasta el 28 de junio. La puesta en escena (Ricardo S. Cuerda firma la escenografía, Juan Gómez-Cornejo y Ion Aníbal la iluminación, y Elda Noriega el vestuario) es contundente, poética, efectiva y efectista. El espacio sonoro de Álvaro Renedo Cabeza da la mano a los actores para realzar su trabajo. Hernández-Simón ha configurado un universo teatral en el que la historia emociona, conmueve y enfada a partes iguales. No era fácil y, sin embargo, qué fácil es cuando un material de base es tan bueno.
Pero, como debe pasar en el teatro, las cosas de verdad funcionan cuando hay un buen elenco sosteniendo todo. Y en este caso, lo hay. Sin ninguna duda. Seis actores y dos actrices que cuentan esta historia con una sapiencia y con un talento que hacen que te olvides de aquello que viste en la pantalla para disfrutar de lo que sucede en escena. Todos y todas están precisos en sus textos, en el ritmo teatral, en sus voces y en sus emociones. Reman a favor de la historia, y lo hacen juntos, como reivindica el personaje de Fernando Cayo, que encarna a un Santa con vigor y pasión. José Luis Torrijo exhibe la vulnerabilidad y la resiliencia humana. Marcial Álvarez muestra cómo nos resquebrajamos cuando todo se tambalea. César Sánchez, Fermi Herrero, Fernando Huesca y Lidia Navarro completan un reparto en el que la lealtad, el amor, la soledad o la comprensión completan el puzle. Y la fuerza y la empatía de Mónica Asensio, una jovencísima actriz con un talento desbordante, hacen que el engranaje marche en la mejor dirección posible (y qué precioso su momento musical).
Es una suerte que historias como esta llenen los teatros. Y es horrible, también. Hemos cambiado poco en veinticuatro años, el capitalismo nos sigue devorando y cada vez somos más individualistas. Por eso es importante volver a Los lunes al sol, para recordarnos que el barco va hacia delante solo si estamos juntos. Que solos no podemos. Y que no deberíamos poder. Que tal vez tengamos que seguir rompiendo farolas para gritar, bien fuerte, que somos seres humanos y merecemos dignidad, derechos y empatía. Que somos necesarios, como dice Nata.
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