
Imagen de La inocencia de los lirios, de la creadora Laura Iglesias.
Llega al Umbral de Primavera la sexta edición del ciclo [abril imaginario]. Del 2 al 26 de abril el público podrá disfrutar de seis piezas teatrales creadas por artistas emergentes que han contado con la asesoría de varios integrantes de la compañía escénica [los números imaginarios], así como también del acompañamiento del creador, director escénico y docente Carlos Tuñón.
Como parte del proceso, cada uno de los seis creadores ha escogido una planta que sintetizase y conceptualizase el proyecto, y la ha ido manteniendo y cuidando en paralelo a la creación del mismo. Las plantas, así como las piezas teatrales, están en constante movimiento; cada una es distinta entre sí: tienen su propio ritmo, sus necesidades concretas, así como sus debilidades.
En este artículo te proponemos un juego: descubre a los seis artistas que participan en el ciclo, conoce los proyectos que van a presentar e imagina qué planta podría conceptualizar cada obra. ¿Vamos allá? Conoce las seis propuestas del ciclo [abril imaginario]:
La inocencia de los lirios
Laura Iglesias es la creadora de este misterio contemporáneo nacido de un proceso de investigación con las monjas carmelitas de la comunidad de Toro (Zamora). La pieza no es solo una obra sobre monjas; es una práctica escénica relacional que invita al público a atravesar la experiencia y el ritual que sostienen la vida conventual y contemplativa. Una reflexión sobre el silencio, lo que nos une y quiénes somos cuando estamos en comunidad.
Laura nos ha contado que, a la hora de crear, «le atraen especialmente las situaciones que nos configuran en el mundo actual (familia, migración, religión o guerra), así como aquello que nos permite identificarnos en el otro». Cuando le preguntamos por los retos que se encuentra a la hora de mostrar sus montajes, reflexiona que, para ella, «lo más complicado es entender la obra como algo inacabado, en constante transformación, y asumir que el hecho escénico es, ante todo, un acto compartido con el público, que completa y resignifica lo que sucede».
Nos entra curiosidad saber qué planta habrá sido símbolo y acompañante de este proceso… ¿Será un lirio, como indica en el título? ¿O podría ser la Jara, tan presente en Zamora? Ve a ver la obra para descubrirlo.
Un archipiélago colapsa
Lengua Volcán es la compañía con la que el artista Paul Stein presenta esta pieza. Una propuesta escénica que explora la fragilidad de la memoria a través de un lenguaje fragmentado y visual, donde los recuerdos se erosionan, se fracturan y se difractan como materia en constante transformación. Una Invitación a recordar desde lo mínimo, la grieta, desde la fabulación y la reconstrucción. La propuesta de una pregunta: ¿acaso la memoria no es una puesta en escena?
Paul apunta que su gran reto a la hora de mostrar una pieza es «elegir y priorizar las puertas y las variantes que se abren durante el proceso», y añade que también «el pudor, la idea que nos persigue siempre de si esto es interesante para alguien que no sea de nuestro entorno cercano». En cuanto a los temas que le interesa abordar, se encuentran todos aquellos «que puedan considerarse universales desde cualquier mirada» y considera que le interesa «contar lo global desde lo microscópico, coger lo sesudo y lo profundo y convertirlo en anécdota, transformarlo en chorrada».
¿Será un narciso la planta escogida, por lo efímero que resulta su paso por la tierra? No lo sabremos hasta que vayamos a ver este montaje.
60 Sodomitas a los cuales hice quemar
Ian Loren crea esta pieza a partir de una idea de Amy Martínez inspirada en el poemario Fiebre en el Arca de Ángel Enrique Melians. Se trata de un texto que transita entre el teatro documento, el teatro para la memoria y el drama. Está inspirado en un hecho real que acontece en 1596, cuando 60 marineros acusados de sodomía por la Inquisición Española son arrojados a un horno de cal. Hoy regresan para contarnos su historia y la de otras muchas personas que siguen siendo condenadas.
Para Ian, su compromiso con la lucha de los derechos LGTBIQ+ es muy fuerte, y apunta que «a pesar del clima político y social, estamos avanzando y hemos pasado de ser personajes secundarios a estar en el foco». En cuanto a los retos que encuentra a la hora de mostrar sus obras, comenta el hecho de tener que trabajar con los mínimos recursos en un sector tan precarizado como es el teatro off: «Somos muchas y muchos creadoras y creadores y las oportunidades que se nos dan son muy limitadas, pero no pierdo la esperanza».
¿Qué planta se te ocurre que podría acompañar este proyecto?
Sospechosos huidas
¿Es posible quitarle elegía al exilio? Jósbel Lobo te invita a desplazar la mirada en torno a la acción de irse, de huir, con foco en los desplazamientos forzados de la era contemporánea. Cuenta con un elenco de nacionalidades diversas y más que una puesta en conflicto de situaciones complejas, la obra propone una pausa en el movimiento de quienes, como pájaros en bandada, emigran.
A este creador le interesa investigar sobre «el impacto de la tecnología en la sociedad contemporánea, las relaciones interpersonales en esta época hiperconectada, algunos temas sociales (como el desplazamiento forzado o las dictaduras que se resisten a morir en Latinoamérica)» y el reto para él a la hora de mostrar una obra es «el operar en torno a la pregunta, independientemente de los temas, siempre me resulta una dificultad, por lo complejo que es».
Un diente de león podría evocar Sospechosos huidas, ¿qué planta habrá escogido en realidad Jósbel?
OBRA DURACIÓN ZONA o formas de decir la casa
Gabriela Burgos y Pablo Orteu presentan esta pieza en forma de deriva psicogeográfica, que inventa la idea de construir la casa del deseo con extracciones de la ciudad. La promesa es que cada día de función saldrán de la ciudad, entrarán en la sala del teatro y abrirán dentro su taller para seguir pensando las formas de decir la casa junto al público.
Para Gabriela y a Pablo el gran reto a la hora de poner en escena sus creaciones es «encontrar un espacio donde poder investigar libremente con un público delante, localizar a ese público, que no se cobre una entrada cara, poder pagar a tus amigos y colaboradores y a ti mismo». Los temas que les interesa abordar son «el punto ciego del deseo, la habitabilidad e inevitabilidad de vivir en la ciudad, las formas de decir la casa y los hiperobjetos: construcciones de otros modos de ver».
¿Qué planta podría encontrarse en nuestro hogar y, también, en varios espacios de la ciudad de Madrid?
Crónica de una siesta mientras el mundo arde
Carlos Gorbe invita al espectador a un viaje semimusical por la psique sin salir de la cama. El autor emprende un periplo por la rutina de «ser»: «llamo, juego, lloro, reviso, chequeo, repaso, corto, olvido, borro, escapo por última vez, sobrevivo, imito…» y medita sobre qué ocurre cuando llega el momento de irse a dormir.
¿Será la planta que cuida Carlos y que podría llamarse Cuca, según la sinopsis de su espectáculo, una valeriana, una pasiflora, una melisa o una lavanda? Habrá que verlo.
Consulta todos los espectáculos que puedes ver en el Umbral de Primavera.
