
‘Struere’ es el nuevo programa doble de la Compañía Nacional de Danza.
Struere, palabra proveniente del latín, significa «juntar, ordenar, construir». El nuevo espectáculo de la Compañía Nacional de Danza (CND) es un programa doble que se concibe como una estructura en proceso. TABLERO y MASA componen un díptico que se despliega en escena a través del encuentro entre cuerpo, lenguajes y sensibilidades. El espectáculo se podrá ver del 26 al 31 de mayo en Centro Danza Matadero.
‘Struere’: Dos compañías y una apuesta por lo genuino
Para crear esta construcción escénica, Muriel Romero, directora de la CND, tuvo claro que tenía que contar con lenguajes propios, arriesgados e influyentes de la danza contemporánea.
La primera de las llamadas implicaba también un reconocimiento al talento pulido dentro de la propia compañía. Los coreógrafos y bailarines italianos Antonio de Rosa y Mattia Russo, directores de la compañía Kor’sia desde 2015, regresan a la que fue su casa durante muchos años casi una década después, y lo hacen esta vez como creadores y con una reconocida trayectoria internacional. «Nosotros hemos crecido y hemos evolucionado, pero todo lo que somos también lo somos en gran medida por lo que hemos aprendido aquí», declara Antonio de Rosa. Una oportunidad muy esperada por ellos que reciben con entusiasmo, felicidad y compromiso: «Yo tenía un poco de miedo al principio. La CND es muy personal para nosotros y tenemos mucha cercanía con todos ellos; algunos de los bailarines que están en nuestra pieza, ya bailaron en su momento con nosotros. Desde el principio todo se ha colocado como tenía que colocarse. Está siendo precioso estar aquí», confiesa de Rosa.
Ganadora del Premio Nacional de Danza 2024, la bailarina, coreógrafa y directora de escena malagueña, Luz Arcas, fundadora de la compañía La Phármaco, recibió con mucha gratitud la propuesta de Muriel Romero: «Fue como inesperado; una compañía como la mía con un lenguaje tan personal no es habitual que coreografie para una institución como la CND. Mi trabajo ofrece muchas posibilidades artísticas que son muy enriquecedoras para los intérpretes», afirma Luz Arcas.

Muriel Romero apuesta por Kor’sia y Luz Arcas para el nuevo espectáculo de la CND.
En Struere, las dos piezas dialogan desde perspectivas distintas, pero complementarias configurando un territorio compartido donde los cuerpos se organizan, se afectan y se transforman. Los dos universos combinan la fuerza de lo común buscando la certeza de que todo lo que es compartido late. «Lo común desde la danza es el cuerpo, que es el instrumento que utilizamos. Otra cuestión es, ¿qué vas a hacer con este cuerpo? ¿En qué dirección lo vas a llevar? También en la danza lo común se encuentra en algo más grupal, en las formaciones, las composiciones coreográficas que recuerdan y remiten a la idea de una comunidad», explica de Rosa.
Luz Arcas comparte la imagen de lo comunitario, y la complejidad y belleza que entraña lo colectivo, pero, además, desde su lenguaje el concepto de lo común entronca directamente con lo habitual, lo cotidiano: «El baile que busco es común en el sentido de que aparece continuamente en la vida; me inspiro en situaciones de la vida».
‘TABLERO’: Una plaza donde ocurre la vida
El TABLERO de Kor’sia ha sido concebido como un mapa sensible de lo colectivo donde nada permanece fijo; todo se transforma. «El tablero para nosotros es la base y tiene un poco que ver con el hecho de que sentimos que la CND ha sido nuestra casa. Esto ha sido un punto de partida muy importante», declara de Rosa.
Su concepción del espectáculo se origina a partir de la necesidad de crear una base a partir de la cual se va construyendo el movimiento, las imágenes y también lo puramente teatral. «Partimos de estas piezas de madera que todas juntas construyen una superficie sobre la cual encima vamos a construir nuestra cabeza como una cultura. Nos dirigimos realmente a la cultura mediterránea porque desde Italia y España nos miramos de frente, teniendo de por medio el mar Mediterráneo», expone de Rosa.
¿Y cómo se materializa toda esta herencia compartida? «Hemos intentado no caer en el cliché, pero sí intentar inspirarnos un poco también en la pintura desde el propio concepto francés de tableau vivant, unos tablones, unos cuadros vivos que representan o intentan metaforizar conceptos de cultura. De este modo, este tablero también se convierte en una inspiración, en una plaza imaginaria, esto es, en un sitio donde antes se hacía el mercado, donde pasaba algo político, donde se hacían fiestas», explica Mattia Russo.

Mattia Russo y Antonio de Rosa, Kor’sia, estrenan ‘TABLERO’ para la Compañía Nacional de Danza.
TABLERO como una plaza contemporánea, espacio donde la identidad se construye, en definitiva, donde ocurría la vida. «En el tablero encontramos este rectángulo lleno de muchos sentidos y muchas maneras también de utilizarlo: en el suelo, pero de repente lo levantamos, lo movemos y arquitectónicamente formamos diferentes formas con él», añade Russo.
Una reflexión sobre la cultura como práctica viva. Un tablero vivo donde todo se arma y se desarma y donde la tradición se vuelve presente. «La tradición es algo que tenemos ya en nuestro cuerpo, en nuestra manera de pensar y es imposible no llevarla con nosotros. Lo que sí que hay que hacer es ver cómo esta tradición se puede transformar hoy en día; es interesante pensar qué pasa hoy, qué ha sucedido y cómo esto de alguna forma podemos transformarlo», expone de Rosa.
‘MASA’: Una potencia inabarcable que resiste a la representación
«Me leí Masa y poder, de Elías Canetti, hace mucho tiempo. Es un tratado de antropología, pero para mí era un libro sobre coreografía. Me parecía que era muy físico y que entendía eso de una manera puramente física, el comportamiento de la masa en diferentes situaciones y contextos», declara Arcas. Así nació el germen de MASA, un trance pictórico, un viaje iconográfico que indaga en la masa como criatura telúrica, mitológica en constante metamorfosis. «A mi baile lo siento muy antropológico, tengo muchas preocupaciones sobre el ser humano y el cuerpo», confiesa Arcas.
La ocasión de trabajar con la CND y poder contar con un elenco de 25 bailarines ha hecho posible la creación de esta especie de potencia que espera poder resurgir, que es inabarcable, inconcebible y difícilmente representable. Bailarla implica la invocación de una energía colectiva y extrema que se resiste a la representación. «Sé que me libro de la representación por la encarnación de estados. Es muy interesante porque estos bailarines vienen de la danza académica, clásica, y esta es pura representación. Y mi danza es encarnación. A mí me interesa que se vea el esfuerzo, que se vea lo que se piensa. La encarnación me ayuda a poner un poco en crisis la representación», explica Arcas.

Luz Arcas traslada el lenguaje de La Phármaco a la CND en la pieza ‘MASA’.
Luz Arcas ha afrontado dos retos fundamentales en la creación de este espectáculo: por un lado, su baile está impregnado de iconografía lo cual es un desafío para el intérprete, puesto que le obliga a indagar y profundizar: «Tienen que poner un poco su vida en juego y mucha oscuridad. Hacerse cargo de lo problemático y bailarlo es liberador; es un gesto de libertad».
Por otro lado, supone un reto artístico mayúsculo que es un auténtico ejercicio de seducción. «El objetivo que tenemos es que sea una obra de La Phármaco. ¿Cómo puedo hacer para que sobreviva el lenguaje y no acabe sucumbiendo? Porque estos bailarines tienen un lenguaje muy fuerte también que se puede apoderar de un material. Si tú les marcas un gesto, ellos pueden hacer ese gesto. Son grandes profesionales, hemos podido probar y jugar muchísimo», declara Arcas.
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