PABLO ROSAL REFLEXIONA SOBRE LA PALABRA

«Volvemos a casa»: ‘Los que hablan’ regresa al Teatro del Barrio

Malena Alterio y Luis Bermejo hacen un dúo imparable sobre la escena

Irene Herrero Miguel
Malena Alterio y Luis Bermejo son los protagonistas de esta pieza en el Teatro del Barrio.

Malena Alterio y Luis Bermejo son los protagonistas de esta pieza en el Teatro del Barrio.

Era octubre de 2020 y Malena Alterio y Luis Bermejo estrenaban la que, entonces, era la nueva producción del Teatro del BarrioLos que hablan, con texto y dirección de Pablo Rosal. Después de año y medio de gira por plazas tan relevantes como el Teatro Central de Sevilla, el Auditorio Centro Niemeyer de Avilés, el Teatro Gayarre de Pamplona, el Teatro Lava de Valladolid o el Teatro Marcelo Grande de Tomelloso, los dos intérpretes regresan a la sala de Lavapiés donde retoman esta pieza que reflexiona sobre la palabra. «Volvemos a casa» afirmaba Malena Alterio en la presentación del espectáculo el pasado martes.

Los que hablan surgía como reacción a una época en la que la palabra sencillamente ha perdido su integridad y su acción, en la que algunas palabras han perdido su sentido a base de repetirse. Año y medio después de su estreno, las reflexiones de esta pieza, que se puede disfrutar los miércoles de junio a las 19.30h, continúan de actualidad y siguen siendo absolutamente pertinentes.

Pablo Rosal firma y dirige esta pieza con la que pretende «derribar muros sobre los géneros» y volver a la «esencia primigenia del teatro», a ese momento en el que alguien le cuenta algo a otra persona. El dramaturgo, que según Ana Belén Santiago, directora artística del Teatro del Barrio, es «etéreo, poético y filósofo» admite que la pieza funciona igual que su cabeza. El objetivo de Los que hablan es «desmantelar lo que ya sabemos» y es un ejercicio de purgación con voluntad de belleza y luminosidad.

Alterio admite que la pieza «no llega a una conclusión muy certera» por lo que cada espectador puede extraer sus propia conclusiones. Los dos intérpretes piensan que uno de los mayores retos ha sido habitar esos silencios propuestos por Rosal, unos silencios llenos de búsqueda en los que después de más de 100 funciones se sienten como pez en el agua y son capaces de disfrutar al máximo. En un ejercicio de austeridad y sencillez escénica voluntaria y reivindicativa el trabajo de los dos actores brilla y hace brillar las palabras de Rosal.

La vuelta de esta producción coincide con otra obra de Rosal, Castroponce. Teoría y praxis para una vanguardia del siglo XXI, un monólogo que ha escrito, interpreta y dirige él mismo recreando un simposio sobre teatro político celebrado en el municipio vallisoletano de Castroponce.

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