UNA EXPERIENCIA MUSICAL Y GASTRONÓMICA

‘WAH’: ritmo, luz y rebeldía en la última catarsis musical

IFEMA alberga este evento inmersivo en el que los espectadores viajan a una distopía, un mundo en el que la música ha sido prohibida

Irene Herrero Miguel

«A partir de ahora, la música quedará prohibida». Sobre esta (terrorífica) premisa, impuesta por la organización ficticia Nación Omega, se vertebra WAH, un espectáculo pionero en nuestro país que aúna música, teatro y gastronomía y del que ya han podido disfrutar miles de personas esta temporada. Este descomunal proyecto creativo llegó a IFEMA en octubre de 2021 de la mano de la productora internacional Music has no limits, liderada por Depáramo, su co-fundador y director creativo, y mes tras mes ha ido renovando fechas y acumulando aplausos y elogios.

La lucha contra la represión de Nación Omega tiene una única arma: la música. Y en este universo distópico WAH es el único reducto en el que se puede disfrutar de ella. En Teatro Madrid no hemos querido perdernos este nuevo concepto de entertainment y armándonos de valor, llegamos a IFEMA y nos introducimos en esta aventura musical cargada de épica.

¿Te imaginas olvidar las melodías?

El propio entorno de la Feria de Madrid ya resulta una buen aperitivo de lo que nuestro imaginario puede considerar distópico. Calles amplias sin tráfico, edificios macizos llenos de oficinas vacías y varias explanadas desiertas con líneas para aparcar unos coches que, a estas horas, ya han abandonado el recinto. En fin, mucho de ese silencio del que habla este espectáculo.

No haremos muchos spoilers, pero la experiencia comienza con un paso hacia lo desconocido, hacia ese mundo clandestino a través de una atmósfera que nos recuerda con nostalgia a los típicos túneles del terror de los parques de atracciones de nuestra infancia. A través de este pasaje, como si se tratase de un viaje en el tiempo, accedemos a un Food Hall de más de 2.000m2 con 12 estaciones gastronómicas con Show Cooking. Y es que WAH trasciende el puro espectáculo para convertirse en una experiencia inmersiva que conjuga la música en vivo y la performance con un viaje culinario.

El lenguaje universal

La música es el lenguaje universal y sobre esta misma idea de universalidad y encuentro se ha conformado el Food Hall. Delicatessen traídas de varios rincones del mundo nos observan desde las barras y vitrinas de este peculiar espacio que derrocha color y referencias pop bajo la atenta mirada de un DJ que, desde su púlpito, anima la velada con ritmos trepidantes y frenéticos. Los mejores ibéricos, hamburguesas gourmet, comida asiática de firma, opciones deliciosas para veganos, copas y cócteles… es difícil decidirse por una sola opción.

Varias performances nos acompañan a través de la sala y una actuación en vivo con alma de Star Wars da la bienvenida a la siguiente fase de la experiencia. La puesta en escena es, en todo momento, sensacional. WAH cuenta con un elenco de artistas internacionales que ha trabajado para los Premios Óscar, Euriovisión, el West End Londinense y Broadway así como para bandas de la talla de Sting o ACDC. Y se nota. En este momento del show la energía está ya altísima y el público corea y responde a las arengas de los protagonistas que apelan a la libertad para disfrutar de la música, un mensaje con el que es imposible no empatizar e incluso emocionarse un poco, no os vamos a mentir.

Llegados a este punto comienza, oficialmente, el espectáculo en sí, el fin de fiesta, el concierto emblemático conformado como un viaje a través de la música universal. Nos dirigimos a la sala grande que, a modo de cabaret enorme, cuenta con mesitas para seguir disfrutando de picoteo y bebidas. Y entonces… empieza el show.

Un espectáculo épico

Si la música estuviera prohibida, ¿cómo vivirías la última oportunidad para disfrutar de ella? Pues así, exactamente así. Casi 30 artistas multidisciplinares celebran este homenaje a la música de todos los tiempos. Nina Simone, Puccini, Leonard Cohen, Paco de Lucía, Guns & Roses, David Guetta o Lady Gaga son algunos de los nombres que destacan en una setlist que parece resumir nuestro último siglo.

El equipo de artistas hila temazo tras temazo rompiendo todo tipo de reglas para mezclar estilos. Rock, clásica, electrónica, flamenco, jazz, punk o gospel son algunos de los géneros que interpreta esta banda enloquecida, sensual y enérgica que consigue poner a todo el público en pie y, por momentos, incluso levanta las tablas del escenario. Destaca un emotivo Halleluya de Cohen, más roto y oscuro que nunca, interpretado con base flamenca, el escalofriante cierre con guitarra eléctrica del aria Nesum Dorma de la ópera Turandot de Puccini o el alarido de heavy metal en plena Hey Jude de The Beatles.

Más que una fantasía visual

Uno de los puntos fuertes de la experiencia es su propuesta estética y plástica, que parece sacada de una extraña ensoñación. Si bien en las primeras salas ya podemos dejarnos deslumbrar por el decorado, el vestuario y el maquillaje del show son alucinantes. El diseñador Jordi Dalmau firma una propuesta arriesgada con una mirada única. La estética steampunk se impregna del rollo cabaretero y combina perfectamente con maquillajes que parecen sacados de la serie Euphoria o a la película El Cisne Negro pero multiplicados por mil. Charol, cristal, colores flúor, líneas rectas, manchas, telas estampadas clásicas, gasas, cuero, lentejuelas… El vestuario de WAH es excesivo y arrollador, oscuro y brillante, y uno de sus mayores aciertos.

La iluminación y la videoescena envuelven este espectáculo con texturas, ambientes y efectos de alto nivel, que a ratos recuerdan a un concierto de los Rolling Stones, a ratos a una ópera y a veces a una final de Eurovisión. Tras el espectáculo, para quienes se hayan quedado con ganas de más, sigue la la fiesta con música en directo, DJs y cócteles deliciosos. WAH es un show rompedor, completo y enérgico para todos los públicos que adorarán los melómanos y que despertará el amor por la música en aquellos que no lo sean.

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