‘EL EFECTO’, UNA OBRA DE LUCY PREBBLE DIRIGIDA POR JUAN CARLOS FISHER

Fran Perea: «Si supiéramos qué es el amor tendríamos ya algún fármaco que lo estimulase»

Llega a los Teatros del Canal una historia que nos hará dudar sobre cómo vivimos el amor

Luna Paredes

¿Se imaginan ser objeto de estudio de un análisis clínico? Es más: ¿se imaginan que durante ese estudio médico sienten que se están enamorando de otra persona? ¿Se imaginan no saber si lo que sienten es real o está inducido por los fármacos? ¿Se imaginan que el amor pueda provocarse médicamente?

Dejen de imaginar, porque la autora Lucy Prebble (creadora de la serie Succession) ha escrito esta historia que dirige Juan Carlos Fisher y protagonizan Alicia Borrachero, Itzan Escamilla, Fran Perea y Elena Rivera. Cuatro actores con los que hemos podido hablar de El efecto, que estará en los Teatros del Canal del 9 al 20 de abril.

Imagen de El efecto - Juan Carlos Fisher/Lucy Prebble

Itzan Escamilla y Elena Rivera en ‘El efecto’. Foto: Elena G. Graiño

Acabáis de estrenar en Avilés: ¿cómo ha ido?

Alicia Borrachero: Avilés es un lugar que siempre acoge el teatro. Hay mucha afición teatral. Es un lugar maravilloso para estrenar. Estuvo lleno los dos días y parece que fue bien recibido el trabajo, así que muy contentos.

Itzan Escamilla: Yo ese estreno me lo tomo como un ensayo con público. Llevamos un proceso fuerte de ensayos, y la primera vez con público sirve para una toma de pulso.

Elena Rivera: Encontrarte por primera vez con el público hace que todo tome forma y sentido, porque ves cómo reacciona la gente. Y eso hace que tú misma entiendas el viaje, la función, todo.

¿Cómo ha sido el proceso de ensayos?

Fran Perea: Primero empezamos con la adaptación del texto.

Itzan: Sí, porque es un texto que está muy localizado en Estados Unidos. Bueno, con el mundo anglosajón, más bien. Juega con las diferencias culturales entre Inglaterra y Estados Unidos, entre los acentos y eso.

Fran: Había que quitarle todo eso para hacerlo quizás más nuestro.

Itzan: Pero tampoco hacer una españolada, ¿sabes? Y es una autora… como una cirujana.

Elena: Sí, que no ha puesto nada por poner.

Itzan: Entonces nos hemos tenido que partir la cabeza bastante para que todo funcione con la misma dinámica que en el texto original.

Fran: Aunque la adaptación la han hecho Juan Carlos y Rómulo [Assereto], en esta primera parte del proceso de lectura del texto estuvimos todos participando para intentar hacerlo lo más entendible posible.

Itzan: Y es una obra que es de diálogos todo el rato, a toda hostia.

Elena: Se pasa de una emoción a otra rápidamente, también porque en hora y media pasan muchas semanas, las que dura el ensayo clínico. Los cuatro hemos estado muchas horas manos a mano. Incluso quedando después de los ensayos para hablar, analizar el texto, ensayar…

Los cuatro hemos estado muchas horas manos a mano.

Imagen de El efecto - Juan Carlos Fisher/Lucy Prebble

Fran Perea y Alicia Borrachero en ‘El efecto’. Foto: Elena G. Graiño

Hablemos de este análisis clínico. Alicia, tu personaje y el de Fran son médicos, ¿verdad?

Alicia: Sí. Los cuatro personajes son muy distintos. El de Fran es el director del ensayo: él ha inventado un fármaco y tiene que probarlo. Yo soy la médica que lleva a cabo el experimento. Estoy con ellos todo el tiempo haciendo un seguimiento de los síntomas que van teniendo. Él es más analítico, más frío, y yo estoy más implicada. Mi personaje es psiquiatra y psicóloga, y experimenta una contradicción con respecto al poder real de la química.

Y vuestros personajes, Elena e Izan, son los dos jóvenes que se presentan voluntarios a este experimento… y de pronto no saben si están enamorados o si lo que sienten viene de los efectos de la medicación.

Itzan: La obra juega un poco con la pregunta de qué es cierto y qué está sintetizado por la pastilla.

Elena: Hay dos interpretaciones en esta función: hay personas que creen que estos dos personajes realmente se enamoran y personas que creen que no hubiese pasado nada de esto si no estuviesen bajo estas circunstancias. No sé si tiene que ver con que estas lecturas las hagan personas más racionales o más emocionales.

Fran: Hay una reflexión que hace el personaje de Itzan, que dice algo así como que la gente que se conoce en las vacaciones de verano o en un ataque terrorista, a lo mejor ahí puede empezar una relación precisamente bajo los efectos de una… química particular, ¿no? Y esa pareja puede estar toda la vida juntos. Tal vez no hace falta estimular químicamente desde fuera.

¿Os gustaría que hubiera personas como vuestros personajes, que pudieran ser títeres de nuestros sentimientos?

Alicia: En absoluto, eso es jugar a ser a Dios.

¿Creéis que llegará el día en que nos puedan medicar para que sintamos amor?

Elena: ¡Espero que no!

Alicia: A mí me parece una monstruosidad. Pero si hemos llegado a Marte…

Fran: Sí, sí, llegaremos. Evidentemente que llegaremos ahí. En la función, la medicación es un antidepresivo que influye en estimular la sensación de enamoramiento. Y, bueno, no creo que estemos muy lejos de eso.

Itzan: Si podemos modificar físicamente al ser humano, a lo mejor también emocionalmente.

Si podemos modificar físicamente al ser humano, a lo mejor también emocionalmente.

¿Cómo se vive el amor después de hacer esta función y ver que puede ser solo un chute de dopamina?

Alicia: Yo es que creo que hay una cosa muy hermosa en la función. A través de la química, de la ciencia, de este experimento tan frío que nos presenta la autora, al final lo que va ganando espacio es todo lo contrario. Se abre camino el amor o la atracción, se abre camino el dolor, se abre camino lo humano.

Fran: Cuando me la leí me recordó muchísimo la película Olvídate de mí. Una empresa que les hace que se olviden el uno del otro, pero ellos se vuelven a juntar. Al final el amor es un transatlántico que puede con todo.

Alicia: Sí. ¿Qué somos? ¿Somos puras reacciones químicas en cadena? ¿Somos nuestro cerebro? ¿O hay algo más allá, algo más misterioso, que nunca vamos a poder controlar?

Fran: Mira, ahora mismo ella es su personaje y yo soy el mío.

Bueno, ¡que digas que el amor es un transatlántico no es muy frío que digamos!

Fran: [Risas]. No, bueno, es que mi personaje es un romántico. Frío, pero un apasionado, que cree en la revolución a través de la química.

Itzan Escamilla y Elena Rivera en 'El efecto'. Foto: Elena G. Graiño

Itzan Escamilla y Elena Rivera en ‘El efecto’. Foto: Elena G. Graiño

Os voy a leer la definición de la Real Academia de la Lengua sobre lo que es el amor: ‘sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser’. ¿Qué os parece?

Itzan: Estoy totalmente de acuerdo.

Fran: Me parece como muy práctica. Somos gregarios, nos organizamos en grupos, en familias y la mejor manera de construir eso es en pareja. La biología ya nos ha invitado a ello.

Elena: Buscamos a otras personas que te aporten algo. Otra visión de las cosas. Otro punto de vista.

Alicia: Yo la escucho y digo «está muy bien, literalmente debe de ser eso». Pero la palabra insuficiencia me echa para atrás.

Fran: En realidad, no sé, creo que el amor… se nos escapa definirlo. Si supiéramos qué es, pues mira, tendríamos ya algún fármaco que lo estimulase, pero no terminamos todavía de saberlo.

Ya habéis tenido un primer contacto con el público, pero ¿cómo creéis que van a salir los espectadores de la Sala Verde, tras ver la función?

Elena: Ojalá que con ganas de debatir. No discutir, sino debatir sobre las cuestiones que se plantean aquí. La función es muy sensorial. Es un viaje. Hay mucho estímulo gracias a la iluminación y al espacio sonoro. Hay un concepto de atmósfera: se trata de que el espectador sienta que está dentro del propio ensayo clínico.

Fran: La propuesta de Fischer creo que es muy potente. Es una experiencia. Fischer ha intentado que el público entre en este espacio y disfrute… bueno, disfrutar no todo el rato, porque también habrá momentos de rechazo

Alicia: Yo creo que Fischer y Prebble hacen buen equipo. La apuesta que ha hecho Juan Carlos no hace más que resaltar para encarnar lo que está ahí propuesto. Hay un impacto sensorial dirigido al público.

Hay un impacto sensorial dirigido al público.

Decidme una frase de la obra.

Itzan: Nos hace mucha gracia una que dice Fran: «Hace un tiempo de locos, no se decide».

Elena: Y la de Alicia: «¡No son brotes, soy yo!». [Risas].

Alicia: A mí me gusta la pregunta que le hago al personaje de Fran: «¿Así que tú crees que has descubierto la viagra para el alma?».

Atrévete a formar parte del experimento: ¡compra ya tus entradas!

Escrito por

Hablo de teatro porque conozco bien sus tripas. Creadora de contenidos editoriales y redactora de la Revista Teatro Madrid.

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