Anoche asistí a la representación de Conversaciones con mi mente en el Pequeño Teatro Gran Vía 66 de Madrid, una propuesta unipersonal protagonizada por Joaquín Caserza. La obra, que se sitúa entre el monólogo dramático y la performance introspectiva, se adentra en los laberintos de la mente humana, abordando cuestiones como el miedo, la ansiedad y los mecanismos mentales que nos sabotean desde dentro. Caserza se enfrenta en solitario al desafío de sostener la atención del público durante más de una hora, con un montaje minimalista que prescinde de artificios: una mesa, una silla, un ordenador portátil y algunas proyecciones en vídeo que sirven de contrapunto visual. Esta austeridad escénica obliga a centrar toda la atención en su interpretación, y […]