Doña Rosita la soltera, de Federico García Lorca, con versión de Marc Rosich, con algún verso de La Carrá, y dirección de escena de Rafa Cruz. En el Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.
Sinopsis
Rosita, la eterna solterona de Lorca, recuerda uno tras otro, los tres actos de su existencia, una vida empañada, o más bien hipotecada, por vanas ilusiones y esperanzas agriadas, siempre bajo la mirada negra de una sociedad que excluye las piezas que no le son funcionales. Desde su imperecedera soltería, y a través de una mirada infantil a pesar de la madurez impuesta, Rosita rememora las voces de los que ya no están, para relatarnos las circunstancias de cómo se quedó para vestir santos.
La acompañan en este viaje, como contraste festivo, las Manolas, sus amigas de juventud, siempre dispuestas a amenizar cualquier sarao con las canciones que tanto les gusta bailar, y que en nuestro caso son, ni más ni menos, que los pegadizos títulos del repertorio de Raffaella Carrá. Los himnos de la diva italiana, llenos de desengaños amorosos y amantes que no responden al teléfono, siempre recordándonos la delicia que es amar y lo bien que se ama en el sur, son el irónico contrapunto a los últimos días de nuestra raída y gastada Rosita. Y así, con una infantil sonrisa clavada en los labios, con la misma ilusión de cuando era niña, ella sigue esperando a su amante fugado, con la misma canción en los labios. Sino estás tú, ¿qué voy a hacer si esperando su amante fugado, con la misma canción en los la-bios: no estás tú? Fiesta, que fantástica, fantástica esta fiesta. Esta fiesta con amigos y sin ti.
Marc Rosich
Dramaturgia/versión


