Inspirada en la filosofía existencial de Søren Kierkegaard, El Desgarro explora la fractura interior que habita en todo ser humano: la distancia entre lo que uno es y aquello que está llamado a ser. La obra se adentra en conceptos como la angustia, la libertad, el vértigo de la elección y la necesidad de dar el salto hacia una existencia lograda.
Sinopsis
Pablo trabaja como ingeniero en una gran empresa constructora cuando recibe la noticia de su ascenso a Director General de Operaciones. Lo que aparentemente debería representar la culminación de una vida exitosa desencadena, sin embargo, una profunda crisis existencial que le llevará a cuestionar el fundamento mismo de su existencia.
A partir de ese instante, todo aquello que parecía sólido (su matrimonio, su trabajo, sus vínculos afectivos y su propia identidad) comienza a resquebrajarse. Incapaz de seguir sosteniendo la ficción de normalidad en la que ha vivido durante años, Pablo emprende un viaje radical hacia sí mismo que afectará de manera irreversible a quienes le rodean.
Lejos de plantear un discurso filosófico abstracto, la propuesta convierte estas cuestiones en experiencia escénica viva. Siete personajes atraviesan una trama en la que amor, mentira, deseo, humor, precariedad emocional y desesperación conviven en tensión constante, iluminando las grietas invisibles sobre las que tantas vidas se sostienen.
La puesta en escena apuesta por un lenguaje simbólico y contemporáneo. Todos los personajes permanecen en escena durante toda la representación, conformando una “periferia” viva que observa, respira y participa constantemente de la acción dramática. Desde ese espacio nace también la música original de la obra, interpretada en directo por los propios actores mediante percusión, guitarra, teclado y diversas texturas sonoras que convierten la música en una prolongación física y emocional del conflicto escénico.

