Escenas de la vida conyugal, la comedia dramática que cambió para siempre el concepto de la palabra matrimonio. Después de agotar todas las localidades en todas sus visitas a España, el clásico de Ingmar Bergman, protagonizado por Ricardo Darín y Andrea Pietra, vuelve a Madrid para ofrecer 8 únicas funciones en el Teatro Nuevo Alcalá.
Luego de conquistar a más de 700.000 espectadores y realizar más de 700 funciones en Iberoamérica, Escenas de la vida conyugal continúa su recorrido internacional con una nueva gira por España, reafirmándose como uno de los grandes fenómenos teatrales en nuestra lengua.
Sinopsis
Juan y Mariana relatan al público una secuencia de escenas que tiene que ver con su matrimonio y la relación que mantienen después de su divorcio. En un ámbito atemporal y sin referencias concretas a ninguna época, se entregan a un juego en el que alternativamente son actores y personajes, traspasando la cuarta pared y haciendo cómplices a los espectadores, que inevitablemente se ven reflejados en muchas de las situaciones que esos dos seres se plantean y que pueden resultar divertidas, dramáticas y hasta violentas.
Los conflictos que el autor plantea a lo largo de la obra están puestos en esta producción del Teatro Maipo de Buenos Aires de forma tal, que el público termina riéndose a carcajadas de situaciones que en el fondo ocultan un gran dramatismo y que obligan a seguir reflexionando sobre ellas incluso después de haber salido del teatro.
Historia de la obra
Estrenada en 2013 en el teatro Maipo de Buenos Aires, donde llevó a cabo varias exitosas temporadas, se presentó luego en varias de las ciudades y teatros más importantes de la Argentina para continuar su gira en Santiago de Chile, Montevido (Uruguay), Lima (Perú) y España siendo 2023 su quinto año de gira por diferentes ciudades española con localidades agotadas.
En esta versión teatral que Ingmar Bergman realizara sobre su película del mismo nombre, el autor nos presenta a Juan y Mariana – sus dos protagonistas- relatando al público una secuencia de escenas que tiene que ver con la relación que mantienen durante su matrimonio y la que continuarán llevando aún después de haberse divorciado. La veracidad con que estas instancias están representadas hace imposible que el público asistente no se identifique por lo menos con algunas de las reacciones de sus personajes, que tanto pueden resultar divertidas como dramáticas pero que siempre tienen que ver con el amor y la condición humana, que es en lo que reside el gran éxito de esta obra.
El origen
Escenas de la vida conyugal fue concebida por Bergman en 1973 como una miniserie para la televisión sueca, con Liv Ullman y Earlan Josephson como protagonistas. Fue una versión de 5 horas de duración que despertó tanto interés que en su último capítulo congregó frente a los televisores a más de la mitad de la población sueca. Con igual éxito se presentó en numerosos países. Pasó luego al cine, obteniendo importantes premios como el Globo de Oro o el Bafta. En 1981, Bergman la estrenó en teatro en Munich, donde se encontraba exiliado voluntariamente.
Norma Aleandro, primera dama de la escena argentina y directora de esta versión, protagonizó la obra en 1992 junto a Alfredo Alcón, en lo que se recuerda como uno de los hitos teatrales de la cartelera porteña.
Una historia que atraviesa generaciones
Basada en la mítica obra de Ingmar Bergman, esta versión teatral presenta una serie de episodios que retratan la vida de Juan y Mariana: una pareja atravesada por el amor, la rutina, las contradicciones y las rupturas. Desde la aparente estabilidad de la vida conyugal hasta el colapso emocional de la separación, la obra expone con una honestidad descarnada de los vínculos humanos, sus tensiones y sus silencios. Escenas de la vida conyugal es mucho más que una historia de pareja: es un espejo donde el público se reconoce, se incomoda y se emociona.
Una puesta intensa y esencial
Dirigida por Norma Aleandro, esta adaptación teatral (versión 2018 de Fernando Masllorens y Federico González del Pino) apuesta por lo esencial: texto, actuación y emoción. Con una puesta sobria y sin artificios, la obra se sostiene en interpretaciones profundamente humanas, que transitan con naturalidad entre el humor, la ternura y el dolor.
Cada función se convierte en una experiencia única, donde la cercanía con los personajes genera una conexión directa y conmovedora con el espectador.
No se permitirá la entrada de menores de 4 años por respeto al público.
No se permitirá el acceso a la sala una vez comenzada la representación.

























