No todo está bien. Podemos mirar para otro lado, ponernos miles de excusas, o simplemente resignarnos. Pero ello no va a significar que todo está bien, no. Justificaremos los desplantes de amigos, familiares y compañeros de trabajo, dejaremos pasar la vida con la falsa ilusión de que las cosas mejorarán solas, y pondremos una sonrisa mientras hacemos lo que no queremos sólo porque es lo que los demás esperan de nosotros o es lo que quieren que hagamos. Así es la vida de la protagonista, Diana, una joven ya no tan joven que lleva una existencia anodina, pero que nunca pierde la esperanza. Hasta que el mundo le enseña que nada va a cambiar si ella no da el primer paso.
El mundo y dos seres mágicos que simbolizan sus ensoñaciones y que le dan el espaldarazo para romper con una rutina que poco a poco la va consumiendo. Una historia que se ha contado numerosas veces en la literatura, en el cine, en el teatro, porque es una historia muy real en la que en algún momento casi todos nos hemos visto sumergidos. En esta versión narrada con una originalidad cargada de momentos amargos pero también cómicos, con un ritmo perfectamente sincronizado por las tres protagonistas, a las que se les nota una sintonía que me voy a aventurar a decir que nace de haber trabajado juntas antes. Un gran trabajo que en ocasiones se vio limitado por una escenografía impuesta seguramente por el bajo presupuesto propio de las representaciones menores.
Porque tampoco debemos engañarnos, estamos ante una representación menor que lo más probable es que no tenga mucho recorrido, ojalá me equivoque, como tantas otras que copan la cartelera teatral madrileña. Pero eso, lejos de quitarle mérito, se lo añade. ¿Qué hay más quijotesco que hacer las cosas con el corazón aun sabiendo que el éxito no va a estar asegurado? Adoro a los Cyranos del mundo, en ellos reside el verdadero valor. Y a veces, porqué no puede ser esta una de esas ocasiones, los sueños se cumplen. Atiende o dispara se lo merecería, cuentan con ayuda desde dentro, dos seres mágicos y una soñadora. Y con una estrella de sheriff. Podría ser suficiente.
