Tiene su peligro cuando vas a ver un espectáculo porque te lo han recomendado. Sobre todo si lo han hecho con insistencia cercana a la vehemencia por no decir la amenaza. «¿¡Que no has ido todavía a ver la rapsodia de Dante!?» Casi te sientes un bicho raro ante el tono de la pregunta retórica, más bien una recriminación, con la que casi se te acosa y amenaza cada vez que aparece anunciada la obra en la cartelera de nuestra pequeña sala alcalaína de referencia, Vodevil Circus, templo complutense de la comedia, el musical y el burlesque entre otras muchas cosas. Una de dos, tenía que ir a verla o cambiar de amigos. Dudé, tenía a mano la excusa perfecta. […]