Diversión bien hecha
Nos encontramos ante una comedia que esconde un drama o un drama que esconde una comedia; cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Sin embargo en esta obra vemos como dos mujeres se las ingenian para sobrevivir en una situación rocambolesca y grotesca, eso sí, con mucho humor pero actuando con mucha seriedad, porque la verdadera comedia repercute en el público, para los personajes todo lo que ocurre es bastante traumático.
Esto se da en esta dupla compuesta por Ana Belén Beas y Marta Valverde; dos actrices de reconocida trayectoria y talento cuya química es patente durante toda la obra y la cual beneficia al desarrollo de la historia.
Los dos personajes están claramente diferenciados y podemos identificarnos con ellos. La comedia es el género más difícil de representar en el teatro y en este caso, lo consiguen con creces. Durante toda la obra podemos reir abiertamente e incluso hay carcajadas. Dignas herederas del vodevil inteligente, nuestras dos protagonistas consiguen que disfrutemos felizmente durante toda la función.
La dirección de Zenón Recalde vuelve a brillar en este tablero de acciones e intenciones.
Las distintas interpretaciones están medidas y ponderadas para no llegar a la parodia y como un “Bolero de Ravel”, la acción empieza de una manera sosegada, asciende a un paroxismo de carcajadas y finaliza en un desenlace inquietante.
Al final todos salimos del teatro pensando: ¿Y si nos hubiera pasado a nosotros?