Una historia de amor a las raíces
El 26 de septiembre de 2000 Alejandro Sanz lanzaba El alma al aire, su sexto álbum de estudio. 26 años después se estrena El Alma al Aire, el musical, el nuevo musical de Stage Entertainment, que está inspirado en algunas de las canciones más emblemáticas del cantante madrileño. El principal hito del espectáculo es el de ser el primer musical de creación propia y gran formato que se estrena en España. Un honorable desafío que supone un agradecido soplo de aire fresco en una cartelera musical plagada de grandes éxitos venidos de Broadway y el West End.
Una apuesta por la creación original y el talento nacional que, a través de lo mejor del repertorio de uno de los cantautores hispanohablantes más importantes de la industria musical, nos acerca al costumbrismo y al realismo mágico de nuestra identidad. Una sólida propuesta donde la música y la narración se encuentren para hablar de la libertad, la amistad, el amor, las raíces, el poder del viento de Levante y las decisiones que transforman nuestra vida.
El madrileño y reconocido dramaturgo Álvaro Tato firma un libreto original que sitúa la acción en un pueblo pesquero del sur donde el viento de Levante y las canciones de Alejandro Sanz se abrazan para contar una historia de amor a las raíces. Allí personajes de distintas generaciones se enfrentan a decisiones que marcarán su destino. Este relato coral, lleno de vida y emociones cruzadas, sigue a Ale, un joven músico con gran talento, quien, junto a su familia y su amigo Bruno, presencia cómo la llegada de Alma —una promotora inmobiliaria madrileña que se instala en el pueblo con sus dos hijas— altera el equilibrio de la comunidad.
La preciosa y ambiciosa escenografía nos traslada con autenticidad al característico paisaje gaditano, muy en especial a la playa, su característico bar, que toma el nombre del título de uno de los álbumes de Alejandro, y también la virgen de pueblo, clara referencia a la patrona de Sanlúcar de Barrameda. Una de las apuestas más genuinas y arriesgadas es la presencia como personaje del Levante, ese viento, esa fuerza natural, que encuentra en la raíz del flamenco y en la fuerza vocal de su intérprete su mayor potencia. Un magnífico trabajo de luces, interpretación, cante flamenco y danza se funden en un momento único impregnado de reminiscencias lorquianas que ofrece una de las escenas más poéticas y bellas del espectáculo. Sucede lo mismo con la escena del tablado flamenco donde el disfrute de la fiesta y la reunión en torno a la celebración flamenca, y por extensión de la vida, sobresale y brilla. Las partes del espectáculo donde el flamenco es protagonista son las que más lucen y cautivan al conectarnos directamente con lo esencial de nuestra cultura. Precisamente se hubiera agradecido una mayor presencia de estos momentos en el conjunto general del espectáculo lo que le hubiera aportado aún más originalidad y riesgo a la propuesta si bien es conveniente resaltar que el musical cumple con el difícil reto de mantener la coherencia argumental dentro del tono musical de Alejandro Sanz en una acertada selección musical.
Resulta importante destacar que no era labor sencilla elegir las canciones que se adaptaran mejor a lo que cuenta la historia dentro de un repertorio muy amplio, y del mismo modo la composición argumental, aún siendo original, nacía ya supeditada a un corpus musical preexistente, con un género y temáticas principales muy marcado. Los arreglos y versiones de las canciones de Sanz que presenta el musical son una delicia. El elenco defiende con soltura, desparpajo y talento los temas que nos han acompañado a lo largo de nuestra infancia, adolescencia y juventud y principalmente los momentos corales son los más sobresalientes. La propuesta musical cuenta con una gran presencia de las grandes colaboraciones de Alejandro Sanz con otros artistas, incluida la canción que el madrileño compuso para Malú y que supuso el debut musical de la cantante, los temazos icónicos de su carrera como Quisiera ser, Cuando nadie me ve, Y si fuera ella, Amiga mía, Pisando fuerte, El alma al aire, No es lo mismo o el inolvidable Corazón partío, entre muchos otros.
El Alma al Aire adapta la música de Sanz al lenguaje del teatro musical, respetando su esencia mediterránea y flamenca, buscando conectar con lo esencial y así poder dejarse llevar por un viaje lleno de música y emoción. Una invitación al público a vivir durante dos horas dentro de las canciones más celebradas del repertorio del cantante madrileño. Una historia de amor a la libertad y las raíces que nos conecta con nosotros mismos a ritmo de canciones que forman parte de la banda sonora de toda una generación.