El alma a flor de piel.
Con los tiempos que corren —no solo en el mundo del espectáculo—, me parece increíble que todavía haya personas que se atrevan a llevar a cabo un proyecto, como el de crear un musical «made in Spain», y que, con el tiempo, este se convierta en una realidad.
Así, después de años de pre-producción (se habla de cuatro, concretamente) y de superar no pocos obstáculos, llega a un escenario y está listo para ser disfrutado por el público. Ese sueño se ha hecho realidad y es: El alma al aire.
Tengo que confesar que, cuando escuché hablar de que se preparaba un musical con canciones de Alejandro Sanz, me asaltó la duda: «¿Otro intento más?». Ya han existido iniciativas de este tipo “jukebox” con música de cantantes o grupos españoles y no llegaron a convertirse en el éxito que se esperaba. Si no me equivoco, esta vez será distinto: se avecina un superéxito.
Anoche, solo con pisar el patio de butacas del Teatro Ocaso Coliseum y contemplar el grandioso universo escenográfico creado para El alma al aire, junto con una bella iluminación, y un vestuario adecuado, me di cuenta de que el sueño ya es una realidad. Un musical a la altura de algunos de los grandes éxitos que hoy llenan los teatros de toda Europa.
No soy un fan «absoluto» de Sanz, aunque su música siempre me ha gustado y sus letras me dejan ver que hay poesía en muchas de sus grandes canciones: temas que forman parte de este musical, como «Amiga mía», «No es lo mismo», «Corazón partío», «Cai» —que ha servido para dar un perfecto emplazamiento a la trama en una bahía de la maravillosa ciudad de Cádiz—, «¿Y si fuera ella?» —en mi opinión, la única que se ha encajado con calzador en la trama, que debo comentar, es un buen texto nacido de la mano de Alvaro Tato, (ganador de dos Premios MAX)—. Y, cómo no, «El alma al aire», que da título al musical.
Momentos espectaculares que dejan sin aliento y que arrancaron ovaciones de un público que disfrutó a lo grande.
Un elenco que funciona perfectamente, grandes voces y una orquesta, dirigida maravillosamente por Xavier Torras, le dan nueva vida a cada canción, con arreglos de Nick Skilbeck.
Estoy seguro de que, con unos días de rodaje y puliendo algunos pequeños defectillos, sobre todo en la mezcla de sonido, será, sin duda, el musical de la temporada 26-27 (y espero que de muchas otras).
Sí me gustaría comentar que, para un musical que se desarrolla en Andalucía, no habría estado de más que en el equipo hubiera más creativos de «la tierra», simplemente porque creo que entenderían mejor la idiosincrasia propia de esa maravillosa tierra andaluza, que a veces está cogida «por los pelos».
Fuera prejuicios, hay que disfrutar de “El alma al aire” te guste o no Alejandro Sanz.