La costa de Cádiz llega a Madrid
Las canciones de Alejandro Sanz han marcado nuestras vidas y ahora la productora Stage Entertainment (El Rey León, Aladdin) nos hace revivir estos temazos en El Alma al Aire, El musical, una obra llena de amor, humor, emoción y sentimiento de identidad, con un pequeño pueblo de Cádiz como escenario.
El Alma al Aire, El Musical cuenta una historia de amor que se desarrolla en Azulena, una pequeña localidad pesquera de Cádiz, marcada por el viento de Levante. Pero no solo trata de amor romántico, sino de amor por las raíces, amor por la comunidad, amor por la familia y los amigos… Una historia que también realiza una crítica, muy necesaria en la actualidad, a la especulación urbanística sin control, sin respeto a los entornos naturales.
En esta historia la música de Alejandro Sanz fluye como parte de la narración. Las canciones empastan perfectamente con cada escena, sin resultar forzadas. El público las canta y se entrega en muchos de los temas con los brazos en alto. Y es que ¿quién no ha bailado, amado y soñado con las canciones de Alejandro en algún momento de su vida? También están presentes otros temas musicales muy relacionados con la vida del cantautor. Los toques flamencos y ‘zapateaos’ no podían faltar siendo esencia fundamental del cantante y de su música.
La elección de los artistas que protagonizan El Alma al Aire ha sido muy acertada. Cada personaje es muy creíble y el público empatiza con ellos desde el primer momento. La dulce Ella, que encarna Amanda Digón; el soñador Ale, por Pepe Nufrio; Lydia Fairén en el papel de la alocada Sandy, Hugo Ruiz, genial en su papel del guiri Jamie… Sin embargo, hay un personaje que nos hace contener la respiración en cada aparición y, en concreto, en una escena del musical: es la artista Inma ‘La Carbonera’, que encarna al Levante y que arrancó una gran ovación en mitad de la obra.
La escenografía merece también mención especial, con un dinamismo en el cambio de escenario que igual te traslada a los pinares y las dunas de Cádiz, como a la orilla del mar o al Tren de los Momentos, un vagón-bar con mucho encanto y trasfondo, que sirve de punto de reunión a los vecinos de Azulena.
En definitiva, un musical con mucho alma que va a arrancar al público carcajadas, lágrimas y mucha, mucha nostalgia durante su estancia en la cartelera de la Gran Vía madrileña y que os trasladará directos a la costa de Cádiz.